Opinión

Remesas bajo sospecha…

Por: Mónica García-Durán | Rompecabezas

Primero fue el discurso. Después llegaron las medidas.

Durante un encuentro con mandatarios latinoamericanos, desde su residencia en Florida, Donald Trump lanzó una declaración que encendió las alarmas diplomáticas: calificó a México como “epicentro de los cárteles del narcotráfico”. El mensaje fue una señal política.

La declaración no quedó en el terreno retórico. Ese mismo fin de semana, el Departamento del Tesoro y la Red de Aplicación de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés) anunciaron una ampliación de su orden de focalización geográfica (GTO) para vigilar con mayor rigor transacciones financieras en la frontera sur de Estados Unidos.

La medida obliga a empresas de servicios financieros —particularmente transmisores de dinero y casas de cambio— a reportar a FinCEN transacciones en efectivo de entre mil y diez mil dólares en varios condados de Arizona, California, Nuevo México y Texas.

Oficialmente, el objetivo es combatir el lavado de dinero vinculado al narcotráfico y frenar los flujos financieros que alimentan el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo explicó sin rodeos: la administración Trump busca “la eliminación total de los cárteles terroristas de la droga”… Pero la medida tiene implicaciones políticas más amplias.

Las empresas sometidas a mayor vigilancia —los llamados Money Services Businesses— operan en el mismo circuito financiero donde se procesan millones de transferencias de remesas enviadas por trabajadores mexicanos desde Estados Unidos. Ese flujo de dinero se ha convertido en uno de los pilares de la economía mexicana.

En 2025 México recibió alrededor de 61 mil 800 millones de dólares en remesas, de acuerdo con datos del banco central. Cerca del 97% proviene de trabajadores mexicanos en Estados Unidos y llega directamente a millones de hogares. Este flujo de dinero se ha convertido en uno de los pilares de la economía mexicana, superando en varios años recientes los ingresos petroleros.

Esa magnitud explica la sensibilidad del tema. Muchas remesas se procesan a través de transmisores de dinero y casas de cambio, justamente los intermediarios financieros que ahora están bajo mayor vigilancia de las autoridades estadounidenses. El endurecimiento de controles en la frontera coloca bajo escrutinio un circuito económico que mueve miles de millones de dólares al año que se vuelven objeto de escrutinio frente al combate al crimen organizado.

La ampliación del control financiero permite a las autoridades estadounidenses acceder a grandes volúmenes de información sobre movimientos de dinero en la frontera, identificar patrones sospechosos y construir mapas más precisos de redes financieras vinculadas al narcotráfico.

La secuencia de decisiones sugiere una estrategia en construcción. Primero se instala la narrativa: los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. Luego se despliega el escrutinio financiero para seguir la pista del dinero. Y un detalle que no ha pasado inadvertido a las autoridades estadounidenses tiene que ver con las acusaciones a tres instituciones financieras mexicanas de lavado de dinedo y de las cuales el Tesoro dejó las investigaciones inconclusas y el gobierno de México no investigó y dio  “carpetazo” al supuesto de irregularidades en CI Banco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa.

En ese tablero, la ofensiva no se limita al combate policial. Washington está reforzando las herramientas legales y financieras que le permitan perseguir, bloquear y eventualmente golpear las estructuras económicas de los cárteles…

Y en esa operación, México aparece cada vez más en el centro del objetivo.

PIEZAS SUELTAS

1.    Washington vuelve a barajar los aranceles y México, otra vez en riesgo

La administración de Donald Trump abrió una nueva ronda de investigaciones comerciales que podrían derivar en aranceles adicionales contra varios socios, entre ellos México. El movimiento busca sostener la política proteccionista después de que la Corte Suprema de Estados Unidos frenara parte de los gravámenes previos. Bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, Washington examinará prácticas de producción, exceso de capacidad y posibles vínculos con trabajo forzoso. El mensaje político es claro: la Casa Blanca no renuncia a su agenda comercial y está dispuesta a usar los instrumentos legales disponibles. Para México, integrado al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, la advertencia es directa: el comercio bilateral vuelve a entrar en terreno de presión y revisión. 

2.    Moscas estériles: cooperación sanitaria bajo presión

La nueva planta que Estados Unidos construirá en Texas para producir moscas estériles contra el gusano barrenador revela una doble lectura: defensa sanitaria y cálculo estratégico. Durante décadas, el control de esta plaga ha dependido de la cooperación regional, con producción en las instalaciones en Panamá y con proyectos en México, como la planta en Metapa que busca ampliar la producción hacia 2026. Sin embargo, al crear su propia instalación, Washington busca asegurar capacidad autónoma ante una amenaza que considera creciente en territorio mexicano. Más que romper la colaboración, el movimiento parece redefinirla: Estados Unidos quiere seguir trabajando con México, pero ahora con una red de producción propia que reduzca riesgos y tiempos de respuesta.

3.    La onda expansiva de Epstein golpea a la aristocracia británica

Las repercusiones políticas de los archivos Epstein siguen creciendo y ya alcanzaron a una de las instituciones más antiguas del Reino Unido. La crisis que derivó en la renuncia del embajador británico en Washington, Peter Mandelson, coincidió con una decisión histórica del Parlamento: eliminar los escaños hereditarios en la Cámara de los Lores. Durante siglos, duques, condes y vizcondes ocuparon lugares en la cámara alta sin elección popular, una anomalía que sobrevivió a múltiples reformas. Ahora, tras la aprobación de la legislación en la Cámara de los Comunes y el retiro de objeciones en la cámara alta, ese privilegio llega a su fin. El ministro Nick Thomas-Symonds defendió la medida como el cierre de un principio “arcaico y antidemocrático”. Más allá de la reforma institucional, el mensaje político es claro: el escándalo Epstein no solo sacude reputaciones individuales, también está acelerando el fin de viejas estructuras de poder en Europa.

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