Opinión

Nuevo León: desabasto por mala gestión hídrica

Por: Américo Saldívar* / II y última

La capacidad y mejora de gestión no ha sido proporcional o no ha caminado junto al aumento de la demanda de recursos hídricos en nuestro país. Como bien lo señala un experto en La gestión del agua en los límites de la disponibilidad (1), las intervenciones sobre las cuencas y el agua aumentaron enormemente, pero las capacidades institucionales de las organizaciones tanto del estado como de los usuarios del agua no lo hicieron. Se afirma que resulta más viable para muchos afectar a terceros o no respetar los límites naturales con acciones como no proteger caudales ambientales, sobrexplotar acuíferos, alterar las cuencas captadoras o zonas de recarga de acuíferos, alterar cauces, secar manantiales y otras. Ello resulta más rentable para los negocios. De manera sistemática e irresponsable se han buscado formas de ignorar las limitaciones que impone el medio ambiente, y por tanto los conflictos por el agua.

La extracción de agua, su demanda, la regulación sobre su consumo y las tarifas sustentables siempre han sido aspectos secundarios de la gestión hídrica, prevaleciendo la doctrina errónea de ofertar y suministrar sin ton ni son, ignorando factores esenciales como el de disponibilidad, tanto de aguas superficiales como subterráneas, lo mismo que la recuperación, recarga e infiltración natural o artificial de mantos freáticos. Si bien no toda oferta es indeseable, durante más de cinco décadas las políticas (ofertistas) de la Conagua y de los organismos operadores han prometido aumentar el abasto y suministro como si el recurso fuera infinito. Hoy vemos las consecuencias de una mala gestión hídrica y del manejo insustentable de cuencas, aspectos que ya les han explotado a los gobernantes neoleoneses.

El agua en su laberinto neoleonés

Sistemáticamente hemos ignorado las limitaciones que impone la afectación a la ecología y el medio ambiente y, justamente, el mayor déficit del “Plan Maestro para garantizar el agua en Nuevo León hasta 2050” es que soslayan e ignoran estos temas cruciales. El principal ausente del Plan es la protección, recuperación y reforestación del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, fuente principal de la siembra y cosecha del agua que aporta más de 60 por ciento de la disponibilidad total del agua superficial para la gran metrópoli regiomontana. Gracias a sus escurrimientos se alimentan las grandes represas de Cerro Prieto y El Cuchillo, así como la infiltración a los mantos freáticos. Esto ya lo habíamos señalado y advertido en un estudio que realizamos para la Conafor y Conagua en 2008, donde, entre otros aspectos, se proponía un mecanismo de participación y cofinanciamiento tanto de proveedores del recurso, como de autoridades y usuarios del vital líquido, pero no se implementó.

En Nuevo León se recurre al robo de agua ( huachicoleo) a través de la ordeña ilegal de tuberías como forma desesperada para saciar la sed de los marginados, frente a aquellas otras formas de robo y el acaparamiento de cuello blanco del preciado líquido para lucrar o bien para regar ranchos ganaderos, embellecer jardines y campos de golf de los pudientes, sobrexplotando aguas subterráneas.

Estimo que, con un control efectivo de fugas y reducciones nada dolorosas en el consumo de los grandes usuarios del orden de 10-15 por ciento, se podría contar con una disponibilidad adicional de más de 2 metros cúbicos por segundo del preciado líquido, como lo presuponen las “medidas emergentes” del Plan Maestro para su primera y segunda fases.

No hablamos sólo de reducir la producción chatarra, de refresquería y cervezas, sino también de reducir el agua de riego bajo el principio invariable de que tenemos que aprender a vivir y producir con el volumen actual disponible de agua.

Nos preguntamos: ¿la solución a la pertinaz y sistémica sequía estará en el bolsillo de los regios? No necesariamente, pues ello atiende sólo a una parte del problema y puede castigar a los sectores marginados.

Sin duda, apoyamos el principio de que, a mayores consumos, mayores tarifas escalonadas y proporcionales, por ser correcto y debe aplicarse ya con urgencia. Además de risible es criminal el que en Monterrey ¡se pague mucho menos por el agua que por una suscripción a Netflix, rondando entre los 2 y 4 centavos por litro el promedio de tarifa para consumo doméstico! Y los concesionarios refresqueros, cerveceros y embotelladoras no lo pagan mucho más, pues sus tarifas rondan entre los 5 y 6 centavos por litro de agua.

Un costo o tarifa sustentable del agua es aquella que debe cubrir no sólo los costos económicos de extracción (energía), transporte, administración, comercialización y control de fugas, etcétera, del agua, sino también los costos ecológicos y ambientales que deben incorporar, en primer lugar, el drenaje y depuración de aguas servidas o residuales, así como los de conservación de la cuenca y de las fuentes cosechadoras y proveedoras del vital líquido. Con excepción del drenaje, estos últimos costos que conforman el valor total del agua están ausentes en las tarifas.

La gran desigualdad que ha privado en la distribución del recurso ha conducido a una grave escasez local, por ello es relativa. Pocos o nadie sabe cuánta agua podemos consumir de manera segura y sustentable. Pero de lo que sí estamos seguros es de los límites que la propia capacidad y disponibilidad hídrica que la cuenca impone. Mientras no entendamos y aceptemos esa realidad, ninguna política o gestión, por más venturosa que sea, podrá garantizar el principio ideal de agua segura, agua para siempre.

El Plan Maestro recientemente estrenado por la autoridad neoleonesa va en ese sentido: no incorpora las lecciones que nos lega el pasado más reciente. Un Plan que, seguramente, como muchos otros, fue diseñado en las oficinas de aquellos que por décadas se han beneficiado y lucrado en nuestro estado con la sobrexplotación del recurso hídrico.

Es criticable la ausencia de manifestaciones de humildad por parte de jóvenes e improvisados políticos y autoridades para reconocer que se han equivocado en el manejo de la cuestión hídrica, pero hoy ya resulta imperdonable seguir tropezando con los mismos errores cometidos durante más de medio siglo.

(1) Axel C. Dourojeanni, La gestión del agua en los límites de la disponibilidad. Gerencia de Agua & Medio Ambiente, Fundación Chile, Santiago de Chile, diciembre 2012.

* Consultor en economía de los recursos naturales y desarrollo sustentable. División de Estudios de Posgrado. Facultad de Economía de la UNAM

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