Opinión

Musa Verde | Ciencias en el Siglo XXI

Por: Horacio de la Cueva

Reflexiones a bote pronto de las ciencias en México.

¿Qué sabemos del trabajo científico y su salud al final del primer cuarto del siglo XXI? Su salud no es la mejor y su futuro es incierto. Hay dos causas destacables: Donald Trump guía sus políticas científicas por su valor comercial y negocios corruptos para él y sus allegados. Xi Jinping, en China, hace ciencia bajo un Estado tutelar que no crea las mejores condiciones para el desarrollo científico, pero impulsa sus políticas de desarrollo no necesariamente sustentable. En contraste, la Unión Europea ha buscado remediar esta situación acogiendo a quienes por no tener ciudadanía estadounidense o por ser disidentes han tenido que salir de Estados Unidos o China.

En los EE. UU., el país que hasta ahora más conocimiento científico ha producido, los recortes presupuestales, los caprichos personales y la ineptitud intelectual están acabando con las escuelas de generación de conocimiento al recortar presupuestos y el ingreso de investigadores y alumnos extranjeros. Por las revisiones que hago de artículos científicos chinos, me doy cuenta de que están dirigidos a impulsar, no a criticar y apenas a evaluar, las políticas de desarrollo en ese país.

¿Por qué nos debe preocupar este descuido por el trabajo científico y sus resultados? Las ciencias están tan inmiscuidas en nuestras vidas que es imposible vivir o esperar soluciones tecnológicas o médicas viables y que nos lleven a un futuro sustentable sin ellas. Es imposible en este espacio hacer un repaso que siquiera empiece a reflejar nuestra dependencia absoluta de ellas.

Hay una relación de trabajo íntima entre las ciencias y las tecnologías, por lo que cuando hablo de ciencia hablo de tecnología.

Quisiéramos suponer que una ciencia antecede a una tecnología, pero la navegación se dio mucho antes de que entendiéramos la dinámica de fluidos o nos enteráramos de que la tierra gira alrededor del sol.

Aprender a hacer ciencia es un proceso en el que hay que aprender un lenguaje, sus procedimientos y las preguntas válidas y viables. También se debe aprender a tener creatividad dentro de un contexto estricto. Por último, hay que aprender a comunicarse con pares y gentiles.

Las ciencias funcionan probando hipótesis. Las hipótesis son declaraciones, aproximaciones a la verdad, que se ponen a prueba a través de experimentos controlados u observaciones en campo; se puede controlar una reacción química, pero en un laboratorio no se puede crear un volcán o una especie por selección natural.

La enseñanza del método científico en la educación media superior como receta única e infalible para hacer ciencia ignora el proceso creativo y la imaginación necesarias para generar conocimientos, encontrar las limitaciones en el diseño experimental, identificar los resultados y entender sus consecuencias, ya sea del trabajo propio o ajeno.

El concepto del progreso lineal en la ciencia hacia la verdad y la perfección, el positivismo, desaparece con la realización de que las ciencias tienen límites y su (mal) uso trae consecuencias (destructoras). Las ciencias tienen riesgos y limitaciones. Cómo se concibe y hace el trabajo científico es tan importante como sus resultados y consecuencias. El Proyecto Manhattan, recordado a través del cine con la película Oppenheimer, creó las únicas dos bombas nucleares usadas contra poblaciones civiles.

Las hipótesis que planteamos deben ser cuantificables y refutables con pruebas, además deben quedar expuestas al juicio de pares. Eso es el trabajo científico; cualquier otro trabajo que se dice científico y no sigue estas reglas es dogma, fe ciega o colección de timbres.

Las hipótesis científicas predicen resultados cuantificables, con una banda de tolerancia. Si la realidad está fuera de esas bandas, entonces es diferente a lo que predijo la hipótesis. Entonces rediseñamos las hipótesis, no imponemos nuestra visión de la verdad a la realidad.

Es difícil hacer investigación científica original en México cuando importamos, con muchas restricciones, la mayoría de los insumos necesarios. Sin embargo, la inteligencia y la preparación necesarias las tenemos.

Hay muchas formas de trabajar en las ciencias y las colaboraciones pueden ser diferentes, de acuerdo a nuestras capacidades . Hay un auge de la Ciencia Ciudadana. Es una tarea en la que la ciudadanía recoge datos y, actualmente, los reporta en plataformas. Tengo problemas con llamar ciencia a la recolección de datos. Es sólo eso.

Continuaré.

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