Opinión

México SA | Mejora el mercado laboral

Por: Carlos Fernández-Vega

Inflación carcome salarios

Tras la histórica sacudida de la pandemia en 2020 y con la reactivación económica del país, la generación de empleo formal dejó de restar y retoma su rumbo ascendente, aunque aún no en la proporción deseada, pues no se ha recuperado la totalidad de plazas canceladas en todo el año pasado, pero las registradas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ya superan 20 millones.

En el balance, según dicha institución, al cierre de mayo de 2021 permanecen registrados 20 millones 109 mil 444 puestos de trabajo, de los que 85.7 por ciento son permanentes y 14.3 por ciento eventuales. Para igualar el número reportado en marzo de 2020 (cuando oficialmente se declaró la pandemia) aún faltan poco más de 373 mil plazas, mismas que casi en su totalidad fueron canceladas en diciembre pasado por motivos de outsourcing.

El IMSS revela que en mayo anterior se registró un incremento de 38 mil 961 plazas laborales en el sector formal de la economía, equivalente a una tasa mensual de 0.2 por ciento. «Este es el mayor incremento mensual para un quinto mes en los últimos seis años. Con lo anterior, la creación de empleo de enero a mayo del año en curso es de 335 mil 712 puestos, de los que 71.7 por ciento corresponde a empleos permanentes. En los últimos 12 meses el registro de plazas laborales en la institución aumento 526 mil 274, equivalente a una tasa anual de 2.7 por ciento».

Con base en la información oficial, los sectores económicos con más crecimiento anual en empleos son el de construcción, con 14.4 por ciento; transformación, 5.2; y transportes y comunicaciones, 3.9. Por entidad, destacan Tabasco, Quintana Roo y Nayarit, con crecimientos anuales por arriba de 10 por ciento).

Por el lado del ingreso, al 31 de mayo de 2021 el salario base de cotización promedio de los empleos afiliados al IMSS alcanzó un monto de 433.10 pesos, lo que representa «un alza anual nominal de 6.2 por ciento, que es el tercero más alto registrado para un mes de mayo de los últimos 10 años; desde enero de 2019 este indicador reporta crecimientos anuales nominales iguales o superiores a 6 por ciento». Además, al concluir dicho mes «se tienen registrados ante el instituto un millón 6 mil 374 patrones, que representa una tasa de variación anual de 0.9 por ciento. Con este registro, la variación mensual de mayo es de 2 mil 109 y en lo que va del año se han inscrito 5 mil 960».

Hasta ahí el panorama es alentador, pero un elemento adicional tiende a complicar la situación e impide dejar atrás el –llamémosle así– semáforo rojo en materia laboral. Cierto es que la precarización del empleo fue norma durante el régimen neoliberal, pero a pesar de los aumentos salariales registrados a lo largo de la presente administración el poder adquisitivo se mantiene endeble, por decirlo suave.

Un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados advierte que, con base en la información del Inegi, en mayo pasado el Índice de precios de la canasta de consumo mínimo (IPCCM, que incluye productos que satisfacen las recomendaciones nutricionales y energéticas en la parte alimentaria de los hogares, mientras el índice de precios de la canasta básica engloba un conjunto de bienes y servicios indispensables en las necesidades de consumo de una familia) tuvo un aumento anual mayor al del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), pues avanzó 7.21 por ciento frente a 5.89 de la inflación general.

El CEFP detalla que en su variación anual, en mayo de 2021 los precios de los bienes que componen el IPCCM subieron 7.21 por ciento frente a 2.3 un año atrás, aunque inferior al comportamiento observado en abril pasado, cuando fue de 7.47 por ciento. «El alza anual de ese indicador fue mayor al que tuvo la inflación general, pero inferior al de la canasta básica (8.9 por ciento). Sólo en mayo, el IPCCM tuvo un alza de 0.03 por ciento, inferior a la observada un año atrás, cuando fue de 0.27 por ciento».

Las rebanadas del pastel
En pleno avance de la «nueva» guerra fría, el G-7 «se compromete» a donar más de mil millones de vacunas anti-Covid-19 a los países pobres. Bien, pero, ¿a cambio de?, porque los países más ricos del planeta ni el saludo dan gratis.

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