La prueba PISA y el pensamiento crítico de la NEM
En estos días la prueba PISA sigue dando de qué hablar. En un video difundido en X, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, comentó al respecto que mantener la curiosidad por saber, investigar y cuestionar se ha convertido en un elemento fundamental para desarrollar el pensamiento crítico, en un contexto marcado por el empleo de pantallas y herramientas de inteligencia artificial. Antes de discutir el pensamiento crítico al que se refiere el secretario, es importante mantener claro qué se esconde tras los programas internacionales para evaluar la calidad de la educación por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y la propia OCDE han marcado el paso sobre lo que se debe hacer afirmando que la educación básica debe ser un derecho universal como requisito mínimo para el desarrollo, pero evitan profundizar sobre las causas estructurales que provocan el empobrecimiento de amplios sectores de distintos países de la región como limitante esencial para el desarrollo que plantean.
Desde que México se incorpora a la OCDE en 1994, esas recomendaciones han alterado su política educativa. Para 2002 ya se habían homologado los criterios de evaluación que impactarían en todos los niveles educativos con base en indicadores, lo cual reestructuró el marco legislativo. En 2008, la SEP y el Consejo Asesor de la OCDE firmaron el Acuerdo para mejorar la calidad de la educación de las escuelas en México con el fin de evaluar la calidad de las escuelas y maestros, alineándose completamente a los dictados del organismo. En 2013 se crea la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), y en 2015 el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) para vigilar que el docente cumpla con dichas recomendaciones, complejizando así la dinámica institucional y exacerbando la vida del docente basada en la inmediatez, el desgaste cotidiano y en una incertidumbre laboral constante.
En respuesta a la reforma educativa de 2013, el gobierno sustituto propone la Nueva Escuela Mexicana (NEM) como modelo que intenta superar lo que las políticas anteriores no habían priorizado, es decir, el sentido humanista que privilegia la comunidad, la diversidad cultural, la equidad de género, la interculturalidad y el sentido crítico hacia la transformación social. Este humanismo lo desarrolla con base en el pensamiento crítico, concepto que define como la capacidad de discernir o acercarse a las ideas para comprender las verdades esenciales, subyacentes y no solamente la verdad superficial. Sin embargo, así definido el concepto resulta limitado, ambiguo e ineficaz para aspirar a cualquier sentido de transformación, puesto que se reduce al análisis y saberes enseñables, no incluye una preocupación por problemáticas sociales (explotación, exclusión, desigualdad, opresión), ni conduce a la transformación social. Lo que se busca es simplemente potenciar el análisis conceptual sobre cualquier tipo de información.
Para que la NEM se convierta en un verdadero instrumento que recupere al sujeto como agente de transformación social, en momentos donde incluso se discute el reemplazo de las habilidades manuales, cognitivas y críticas por la tecnología, es necesario reorientar la actual visión psicologista del pensamiento crítico que utiliza la NEM por una visión social-política que proporcione al estudiante herramientas epistémicas que le permitan comprender los mecanismos de dominación económica, política y social sobre la que se asienta la sociedad capitalista contemporánea. Sin esta comprensión, el individuo difícilmente se preocupará por recuperar del interés colectivo y la cohesión social que conduzcan hacia procesos de transformación para mejorar la calidad de vida y el bienestar de todos.
Entonces, la próxima vez que el secretario o alguien más se refiera al manoseado término pensamiento crítico, sería interesante preguntarse desde qué orientación lo define, desde la psicologista/cognitivista o desde la social-política.
*Doctor en Estudios Sociales




