Opinión

Isegoría | UNAM: ¿batalla sólo por la ideología? / Sergio Gómez Montero*

Por: Sergio Gómez Montero*

Al pie de qué árbol donde brillan sus accesorios
has enterrado esa voz que habla contra el viento
la has partido en dos hasta desmenuzar su fuego

E. Parra: “Poema”

Es cierto, respecto a ciertas cuestiones no se debe generalizar. Pero, por ejemplo, sí es válido afirmar que la educación del país (todo el sistema educativo) sí se vio sometida a la política neoliberal que durante 38 años dominó totalmente al sistema político nacional (al Estado y sus adláteres). Y, lo que no se puede negar, es que la UNAM, como parte relevante del sistema educativo, fue una institución que no escapó a la política mencionada.

Pero, también es cierto, que si bien institucionalmente la UNAM se derechizó totalmente al verse sometida al neoliberalismo, muchos de sus integrantes (todos los que formaron parte del movimiento Yo soy 132 en 2012, por ejemplo), alumnos y maestros, mantuvieron a pie firme sus creencias libertarias y opuestas al neoliberalismo dominante desde tiempo atrás hasta hoy, tanto siendo parte de la UNAM como habiendo sido formados en esos 38 años pasados en las aulas de dicha institución. Así pues, por un lado no se puede negar que los años referidos, en efecto, la UNAM formó parte del aparato estatal de la época, pero también es cierto que no pocos universitarios -dentro y fuera de la institución- se resistieron ante las políticas dominantes de la época. ¿De dónde, pues, los equívocos?

De algo que bien señala el compañero Enrique Calderón Alzati en La Jornada del sábado pasado (23-X-21), de la carencia de evaluación genérica del sistema educativo nacional, el que hasta hoy permanece inédito, pues es la hora en que todavía no sabemos con qué se come ese sistema, pues a la política educativa del país hasta hoy pareciera que eso, esa evaluación, no le interesa, y por eso los palos de ciego que se tiran para todos lados en esos terrenos tan delicados de ser tratados por un régimen de gobierno sólidamente establecido. ¿Por qué no leer (o releer) a Popkewitz, Giroux o Jurjo Torres, entre otros, para impulsar una verdadera reforma educativa en el país, que verdaderamente muchísima falta hace para darle rumbo a lo que hoy es una barca que zigzaguea sin sentido (y que hace que el capitán diga cosas que no deben decirse)? Navegar pues así no conduce a nada sano ni relevante, siendo que las cuestiones educativas requieren un atención precisa y exacta si es que se quiere que todo el aparato político se comporte adecuadamente. Insistir en eso, en impulsar una verdadera reforma educativa (que revise, entre otras muchas cosas, las relaciones con los sindicatos -ponerlos en su justo sitio- en la educación básica, la operación de un verdadero sistema de formación y profesionalización docente, revisar todos los sistemas de estímulos -incluidas las pensiones- a la carrera docente, desde educación básica hasta profesional, el papel de la ciencia en sus relaciones con el aparato productivo del país, son, entre otros, algunos temas a revisar) es una tarea que urge, ya, ponerla en el tapete de las cosas por hacer de la 4T.

URGE, realmente.

*Profesor jubilado de la UPN/Ensenada
gomeboka@yahoo.com.mx

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