Opinión

Conferencias vespertinas: ejercicio informativo histórico

Por: La Jornada

Ayer se llevó a cabo la última “conferencia de prensa vespertina”, el formato a través del cual las autoridades de Salud han informado a la población acerca de todos los aspectos médicos en torno a la pandemia de Covid-19. Desde conocimientos sobre la naturaleza y características de los coronavirus, hasta los avances en la Campaña Nacional de Vacunación, pasando por las medidas de higiene preventivas, la necesidad de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el significado y las fases del proceso de la nueva normalidad, la reconversión hospitalaria, la solidaridad internacional dada y recibida por México en este duro trance, los indescriptibles esfuerzos del personal sanitario para atender a los pacientes, todos estos tópicos y muchos otros fueron abordados y actualizados a fin de que la sociedad contara en todo momento con los elementos de juicio para cuidarse y cuidar a los demás.

A decir del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, la decisión de poner fin a este instrumento informativo se tomó ante la sostenida mejoría en los indicadores epidemiológicos, que suman ya cinco meses a la baja. Debe recordarse que la primera de estas conferencias se efectuó el 22 de enero de 2020, y desde entonces se han sumado más de 450 horas de transmisión en vivo y 503 reportes técnicos en los que los doctores López-Gatell, José Luis Alomía, Ricardo Cortés Alcalá, Ruy López Ridaura, Gustavo Reyes Terán, Alethse de la Torre Rosas y otros funcionarios del sector Salud, sostuvieron un ejercicio de transparencia inédito en México y único en el mundo por su duración. Estos profesionales, cuya formación y experiencia no los prepararon para los reflectores, no se limitaron a entregar mensajes unilaterales, sino que respondieron de manera puntual las dudas expresadas por los periodistas presentes, incluso cuando era evidente que las interrogaciones perseguían la mera generación de titulares amarillistas.

Si informar y orientar a la población acerca de temas médicos complejos en medio de una crisis sanitaria es una labor titánica en sí misma, resulta doblemente encomiable cuando se realiza en medio de un golpeteo político-mediático tan ruidoso como irresponsable. En efecto, desde el primer momento, los encargados de las conferencias debieron encarar a representantes de medios cuyos cuestionamientos tenían poco que ver con ampliar la información ofrecida al público o dilucidar aspectos cuestionables del manejo gubernamental de la crisis sanitaria y, en cambio, formaban parte de una abierta campaña de desprestigio que nunca reparó en el daño material y humano causados por la siembra sistemática de desinformación.

Cabe atribuir a esa desinformación las confusiones de muchos ciudadanos en aspectos clave como la efectividad de algunos medicamentos o seudomedicamentos, o la importancia de observar las medidas dispuestas en el semáforo epidemiológico. La propagación de bulos también detonó acciones deplorables como las agresiones físicas y verbales contra personal médico y de enfermería, algunos de cuyos miembros fueron atacados al comienzo de la pandemia, debido al temor de contagio. Las conferencias vespertinas fueron la plataforma para que voces como la de Fabiana Zepeda Arias, jefa del área de enfermería del IMSS, que tiene a su cargo 131 mil enfermeras y enfermeros en todo el país, llamaran a los ciudadanos a cesar en esas actitudes tan injustificables como contraproducentes, y a respetar a las personas que se encontraban en la primera línea de combate al virus.

Sería imposible dar cuenta en este espacio de todas las batallas informativas libradas a lo largo de año y medio de conferencias vespertinas, por lo que sólo queda hacerse eco de dos advertencias lanzadas por el subsecretario López-Gatell en la última emisión: primero, que el fin de las transmisiones diarias no implica el final de la pandemia ni de las comunicaciones oficiales sobre la misma; segunda y más importante si cabe, que la principal lección de la crisis radica la necesidad un sistema de salud público y gratuito de cobertura universal, “indispensable en condiciones ordinarias para atender los padecimientos regulares de la población, y críticamente necesario cuando se vive un estado de emergencia”.

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