Opinión

Clima bajo presión: científicos alertan sobre la llegada de un “súper El Niño” a finales de 2026

Por: Mónica García-Durán | Rompecabezas

Nuevos modelos climáticos encendieron señales de alerta en la comunidad científica. Proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo indican que hacia finales de este año podría desarrollarse un episodio particularmente intenso de El Niño, incluso con características de “súper evento”, una categoría reservada para los fenómenos más fuertes del registro moderno. 

La tormenta invernal de enero y febrero pasados que afectó desde el norte de México, hacia el sur y noreste de Estados Unidos y llegó hasta Canadá, fueron el preámbulo.

Un análisis del The Washington Post, advierte que las señales actuales del Pacífico ecuatorial muestran un calentamiento anómalo capaz de alterar los patrones climáticos globales en los próximos meses.

El Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual. Ese cambio aparentemente localizado modifica la circulación atmosférica del planeta y altera el equilibrio climático entre regiones.

El resultado suele ser un reacomodo abrupto del clima mundial: lluvias intensas en algunas zonas, sequías prolongadas en otras y episodios de calor extremo más frecuentes. En su versión más intensa —los llamados “súper El Niño”— estos efectos se amplifican y se prolongan durante varios meses.

Aunque estos eventos ocurren relativamente pocas veces, en promedio cada 10 a 15 años, su impacto puede ser profundo. Históricamente han afectado cosechas, incrementado el riesgo de incendios forestales y alterado los ciclos de huracanes y tormentas tropicales en diversas regiones del planeta.

América Latina, el sudeste asiático y partes de África suelen estar entre las zonas más vulnerables a estos cambios bruscos en los patrones de lluvia y temperatura.

La inquietud científica no se limita al fenómeno natural en sí. El verdadero riesgo es que un “súper El Niño” se forme en un planeta ya marcado por el calentamiento global. En ese escenario, los extremos climáticos podrían intensificarse y poner mayor presión sobre sistemas agrícolas, hídricos y energéticos en todo el mundo.

PIEZAS SUELTAS

1.   Democracia millonaria o cómo se redefine la política de EE.UU.

El dinero de los ultrarricos se ha convertido en uno de los motores más determinantes de la política en Estados Unidos. Un análisis del The New York Times revela que los multimillonarios aportaron cerca del 19 % de todas las contribuciones registradas en las campañas federales de 2024, una cifra que ilustra hasta qué punto el poder económico se ha infiltrado en el proceso electoral. Más que simples donaciones, estas aportaciones funcionan como inversiones políticas: financian candidatos, orientan agendas legislativas y amplifican intereses privados dentro del sistema democrático. El resultado es una democracia cada vez más condicionada por grandes fortunas, donde el acceso al poder empieza a medirse menos en votos que en capacidad de financiamiento.

2.   La guerra le llega al bolsillo al votante estadounidense

A menos de dos semanas de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra ya empezó a sentirse donde más pesa en la política estadounidense: el bolsillo del consumidor. La gasolina promedia 3.48 dólares por galón —un salto cercano al 17 %— y el diésel sube aún más, encareciendo el transporte de alimentos, paquetes y mercancías. Si el conflicto se prolonga, como ya sugieren las señales contradictorias de Donald Trump, el impacto podría escalar hacia inflación, recortes de consumo y freno en la contratación. En Washington las guerras se calculan en estrategia; en las casas estadounidenses se miden en recibos, supermercado y ahorros para el retiro.

3.   Factura juvenil de Trump  se cobraría del control legislativo

A menos de dos años de las elecciones intermedias, el Partido Republicano enfrenta una señal de alerta: el entusiasmo de los votantes jóvenes que respaldaron a Donald Trump en 2024 empieza a mostrar grietas. Universitarios que antes veían en el trumpismo una apuesta disruptiva hoy expresan dudas ante el aumento del costo de vida, la pesada deuda estudiantil y el endurecimiento de la política migratoria. No se trata aún de una ruptura abierta, pero sí de un enfriamiento político. Y en elecciones cerradas, perder el impulso entre los varones jóvenes podría convertirse en una factura electoral que los republicanos no tenían calculada. Tras un sondeo realizado por Reuters, los analistas concluyeron que, si el enfriamiento entre votantes jóvenes se profundiza, las intermedias pondrán en riesgo el control legislativo del partido republicano.

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