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Opinión

Ciudad perdida | En vilo, el destino político de Ebrard

Por: Miguel Ángel Velázquez

Miguel Ángel Velázquez

Marcelo Ebrard no tomará el camino de la deshonra, eso parece seguro; es decir, no engrosará las filas de MC o de otro organismo identificado como de derecha. No se expondrá a que lo califiquen de traidor, pero dentro del movimiento aliado a Morena podría hallar acomodo.

Será hoy, muy posiblemente, cuando el ex canciller deje saber a los medios cuál será su destino político inmediato. Hay quienes aseguran que ya ha tenido conversaciones muy serias con el Partido Verde, donde ya militó de 1995 a 1998, y donde se ofrecen condiciones, al parecer favorables, a los planes del ex canciller.

Y es que el Verde resulta una plataforma ideal, cuando menos en lo teórico, para establecer un trabajo que plantee el cobijo, con nuevas reglas, para las juventudes de clase media que, según él, han sido descuidadas y con las que pretende hacer una nueva formación.

Desde luego, la mala fama del Verde no se borrará con la participación de Ebrard, pero la fuerza de una coalición de clases medias podría cambiar el rostro de ese organismo que hoy por hoy sobrevive como lapa de los grandes, aunque aún tiene una militancia fiel.

La lucha ecológica, que sólo ha sido un supuesto en el trabajo de ese partido, podría convertirse en una realidad con la participación de nuevas ideas y liderazgos que cambiarán el destino de los verdes.

Para Marcelo sería, como ya ha declarado, no abandonar la izquierda y tampoco la idea de la 4T, y bajo esas condiciones su movimiento parecería fundamental en un triunfo inobjetable de la candidata de Morena.

Decimos lo anterior porque difícilmente Ebrard iría en contra de la candidatura de Morena, pero sí se puede convertir en el hacedor de una parte de la victoria del partido al que acusó de injusticia, pero del proyecto en el que él cree.

Por lo pronto, en Morena hay nerviosismo, mucha incertidumbre por quienes podrían convertirse en miembros del gabinete de Sheinbaum y quiénes se apuntarán, en la semana, para competir en la encuesta para saber a quién prefiere la gente como jefe de Gobierno.

Y se tiene que tomar en cuenta que en esa misma lista estarán los nombres de quienes buscan encabezar en las nueve entidades donde habrá cambio en la silla de gobierno. Así que nada será tranquilidad en la semana que inicia y en la que las encuestas y sus resultados habrán de crear nuevas heridas en el cuerpo de Morena, que aún no termina de recobrarse de las más recientes.

Y lo peor es que en los estados, como en el caso de Puebla o Chiapas, la contienda será muy, muy difícil y traerá consecuencias nefastas para el partido en caso de que no se manejen de manera adecuada.

Total, y regresando al tema principal, nos parece que lo que será casi imposible de saber es el cómo participará Ebrard en Morena, partido del que no será militante, pero con cuya idea está totalmente comprometido.

La decisión dirá mucho para Marcelo, pero también para Morena y la idea de seguir gobernado más allá de este sexenio, así que no queda más que esperar para saber.

De pasadita

Y ya que andamos en eso de las ventajas y las desventajas, déjenme contarles una historia ya muy dicha: el chisme de que Martí Batres, jefe de Gobierno por descarte, es el principal apoyo de Clarita Brugada, que quiere imponerse aun en contra de la ciudad como jefa de Gobierno, lugar al que no podrá llegar sin el apoyo de Batres.

Les decimos esto porque sólo con su trabajo no podría figurar ni en las encuestas. Ahora, lo que hay que cuidar es que los dineros de la gente convertidos en impuestos no se vuelvan en píldoras de voluntad en ciertos lugares de esta capital.

cd_perdida@jornada.com.mx

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