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Opinión

Cierre de empresas: una incertidumbre continua en la maquila

Por: Cirila Quintero Ramírez | Voces de El Colef

La dinámica empresarial de la vida de una maquila ha sido poco estudiada. La mayor parte de los que hemos estudiado el problema, manejamos solo las estadísticas que da INEGI, la Secretaría de Economía o el Consejo de la Industria Maquiladora (INDEX). Nos concentramos en ciclos de crecimiento o contracción, sin embargo, no se ha hecho análisis profundos de la trayectoria que sigue una maquiladora, en las distintas localidades, salvo el caso de algunas empresas relevantes como Delphi y RCA en Ciudad Juárez, si por el contrario, se ha mencionado, por quien escribe, la enorme vulnerabilidad que existe en cuanto al aumento y disminución de empleos asociados al auge y/o crisis de las empresas matrices a las que pertenecen, o le laboran, más que a factores locales o regionales. Un análisis más detallado de la dinámica empresarial, podría mostrar la enorme mortandad empresarial que caracterizó a la maquiladora en los años setenta y ochenta, que llevó incluso a acuñar el término de empresas golondrinas, es decir, empresas que surgían y cerraban o desaparecían de la noche a la mañana. Los años noventa mostrarían una mayor permanencia en varias empresas derivadas de las fusiones, reconversiones, mergers, que hicieron varias plantas que se pasaron de un corporativo a otro, así es como en la frontera han logrado persistir plantas que están por alcanzar la cuatro o cinco décadas en algunas ciudades fronterizas.

Estas empresas longevas validaban la hipótesis que la maquila también podría ser una industria estable si gobierno, instancias empresariales y sindicales, lograban llegar acuerdos y estrategias para “fijar” esta inversión a una región, y que no todas las maquiladoras eran golondrinas. Distintos factores como la solvencia económica empresarial, su lugar en el organigrama internacional, la fortaleza sindical, el apoyo gubernamental resultaban centrales para esta estabilidad maquiladora. Las autoridades industriales y comerciales facilitaron las reconversiones industriales, los cambios de razón social, en su afán de mantener la inversión. La mayor parte de experiencias de maquiladoras con larga trayectoria se encuentran en la frontera tamaulipeca, juarense y nogalense. Sin embargo, detrás de cada reconversión hubo también acuerdos laborales que si bien buscaban proteger a los trabajadores, no siempre se logró. De acuerdo, a la Ley Federal del Trabajo, a  pesar de los cambios que puedan tener una empresas en su propiedad, los derechos de los trabajadores deberían estar garantizados, sin embargo, que esto acontezca depende de que haya un representatividad sindical o laboral que lo garantice, de lo contrario, los cambios de propiedad pueden llevar al no reconocimiento de derechos laborales anteriores.

A pesar de esta estabilidad, la incertidumbre del empleo maquilador no dejó de rodear al mundo laboral. Los trabajadores de la maquila se han acostumbrado, especialmente, a partir del año 2000, a ir de maquila en maquila, los trabajadores que han logrado una antigüedad laboral, en una misma maquiladora no son muchos, quizá el 30%, obtener la antigüedad, y sobre todo sobrevivir a las crisis, en donde los más nuevos son despedidos, es por demás difícil.

Una de las ciudades con un mayor número de empresas que tienen varias décadas, aunque con varios cambios de razón social, lo es Matamoros. Existen plantas en donde sus trabajadoras ya están jubiladas y pensionadas. La mayor parte de ellas orgullosas de haber servido a un corporativo durante toda su vida. Dos factores han sido centrales en esta permanencia: la capacidad empresarial para reestructurarse en tiempos de crisis, así como la enorme adaptabilidad y capacidad de respuesta que tienen sus trabajadores ante los cambios de productos, y la existencia sindical como garante de la continuidad en los derechos laborales de los trabajadores. Sin estar exento de maquiladoras golondrinas, especialmente en plantas pequeñas, Matamoros se convirtió en un espacio con cierta estabilidad de las empresas.

Sin embargo, el cierre sorpresivo de una de las maquiladoras con más antigüedad en Matamoros, el pasado 22 de marzo, denominada Componentes Universales, con casi cuatro décadas de estancia en Matamoros, (https://www.milenio.com/politica/comunidad/cierra-maquiladora-matamoros-previo-aviso-exigen-liquidacion), dejando sin empleo a 600 trabajadores, ha encendido las alarmas: primero, recordando que la volatilidad de las inversiones transnacionales, independientemente de las condiciones de estabilidad que se les creen, del compromiso de sus trabajadores, se mueven ante todo por su tasa de ganancia. Algunos empresarios locales han expresado la incosteabilidad a la que se enfrentaban desde hace tiempo dado su incapacidad para innovar un producto más atractivo para el mercado actual. Segundo, ha vuelto a poner en la mesa la inequidad que existen en cuanto a inversión/desinversión, mientras que para atraer las inversiones, se hace presente las autoridades gubernamentales, empresariales, etc, con todo clase de ofrecimiento, en caso de cierre son los trabajadores y sus organizaciones los únicos que los confrontan y asumen los costos y finalmente, ha evidenciado la falta de responsabilidad social que existe por parte de varias empresas que a pesar de su prestigio internacional y de su trayectoria industrial a nivel internacional, no son responsables con sus trabajadores, además de mostrar el nulo control que sindicato y gobierno tienen sobre estas inversiones.

Visualizar los rostros de desolación de cientos de trabajadoras, muchas de ellas mayores, el día de ayer, al encontrar su fuente laboral cerrada, aparte de causar enojo e impotencia, hace necesaria la exigencia de acciones claras que garanticen los derechos laborales de los trabajadores, que vayan más allá de lo discursivo, y obligue a la empresa a cumplir sus responsabilidades laborales. Así como gobierno y sector empresarial brindan todas las facilidades para que inviertan los corporativos internacionales, así debería existir una estrategia clara que garantice los derechos de los trabajadores y sanciones a empresas no responsables que abandonen a sus trabajadores. Sin embargo, a dos días de cierre, han sido el sindicato y los trabajadores, los únicos que han emprendido acciones para garantizar estos derechos, primero mediante guardias para impedir la salida de maquinaria y equipo para garantizar parte de la indemnización correspondiente, segundo, buscando contactar a los dueños; el futuro no es promisorio, dado que sabemos que estos bienes solo constituirán una cantidad mínima insuficiente para pagar indemnizaciones, además de que habrá que esperar mucho tiempo para que lleguen a las manos de sus trabajadoras, más aún si las autoridades no actúan de manera decidida, y mientras esto acontece, la pregunta será  ¿quién apoyará económicamente, laboralmente a estas trabajadoras que le dieron su vida a la maquila, y que son el sostén de su familia?.

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