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Opinión

Análisis a Fondo | Las leyes mexicanas y los conflictos bélicos

Por: Francisco Gómez Maza

Qué pena que la representación diplomática del gobierno israelí ante el gobierno mexicano haya condenado a México porque el presidente López Obrador no condenó a Hamás por los bombardeos sorpresivos al estado de Israel. Los representantes del primer ministro Benjamín Netanyahu desconocen las leyes mexicanas; su espíritu pacifista, después de que durante muchos años, México fue un territorio asediado, agredido, ocupado y los Estados Unidos de Norteamérica se quedó con más de la mitad del territorio de la república mexicana. Obvio que los mexicanos son pacifistas. En el caso de la eterna confrontación Israel-Palestina y otros estados vecinos hay similitudes.

Las leyes mexicanas obligan al gobierno federal a no inmiscuirse en asuntos de otras naciones. Propone la solución de los conflictos por la vía pacífica, por el diálogo, por la negociación. Por principios, lo único que tienen obligación de hacer los gobiernos, del signo ideológico que sean, es llamar a la paz.

La Embajada israelí lamenta que México no adopte “condena enérgica” contra ataques de las milicias palestinas. Y no lo hará, aunque provoque la ira del bando que, ahora, se siente agredido, pero que también agrede a su contrario. Y no sólo con misiles, sino en el cotidiano de la vida, jun verdadero apartheid en contra de la población, de la ciudadanía palestina, en la propia Jerusalén, la ciudad sagrada para judíos, palestinos y millones de cristianos de todas las confesiones.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador no está autorizado para tomar partido en una conflagración entre dos enemigos, menos cuando la venganza los anima. Los palestinos se sienten sumamente agredidos por el gobierno de los judíos – muchos judíos también condenan la política segregacionista de su gobierno en contra de los palestinos, No se olvide que el Estado de Israel fue fundado en las postrimerías de la segunda guerra, en territorio palestino. Y fue una terrible, injusta decisión de las potencias occidentales agrupadas en las Naciones Unidas.

Y, además, a los judíos se les olvidó que Adolf Hitler ordenó la matanza de alrededor de 6 millones de judíos. En México, los mexicanos celebran con dolor y lágrimas los aniversarios de esa matanza en Europa, particularmente en Alemania, perpetrada por un loco de atar como lo era el dictador. No sé si desear que judíos y palestinos pudieran convivir en armonía. Lo veo difícil. Casi imposible. Desde los ancianos tiempos bíblicos, aquellas llamadas Tribus de Israel eran guerreristas, muy violentas y hasta imaginaron que un jovencito, cuyo nombre era David, mató al gigante Goliat, guerrero filisteo con cuyo ejército peleaban los soldados israelitas. Pero actualmente no hay milagros como los inventados por la tradición judeo cristiana.

Ahora, desde la fundación del Estado de Israel en territorio palestino, los gobiernos del Estado de Israel quieren, a toda costa, expulsar a los palestinos de su propia tierra… donde hay mucha injusticia, violación de derechos humanos, represión, encarcelamiento y maltrato, entre otras malas leches qué lamentar.

Más que condenar, la Comunidad Internacional tiene la obligación de analizar los hechos que ocurren y buscar soluciones que lleven a la paz. Pero no habrá paz mientras haya odio entre pueblos y naciones. Pero no todo terminará ni con las condenas a “los terroristas” de Hamás, ni a los “ejércitos legales” de Israel. Éste anunció ayer lunes que el país pasaba a la ofensiva total contra Gaza. México pacifista no puede estar de acuerdo más que con la paz.

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