México

Tirador de Teotihuacán llegó solo a CDMX en 2018 y nadie volvió a saber de él

Por: Kevin Ruiz / La Jornada

Julio César Jasso Ramírez llegó al número 16 de la calle Cerrada Plan de San Luis en la colonia La Purísima Ticomán, Gustavo A. Madero en 2018, apenas tenía 19 años y rentó un cuarto para estudiantes. Sólo permaneció tres meses y nadie más volvió a saber de él, ni sus arrendadores.

Esa dirección se encontraba en la identificación oficial que portaba el pasado lunes, cuando se pegó un disparo en la cabeza, tras comenzar un tiroteo desde la Pirámide de la Luna en la zona arqueológica de Teotihuacan, estado de México, asesinando a una mujer canadiense y lesionando de bala a siete turistas más, justo en la misma fecha en que se conmemoraba un aniversario más de la matanza de Columbine en 1999, hechos que admiraba.

La identificación despertó la sospecha de que el sujeto residía en la alcaldía al norte de la capital. No fue así, apenas estuvo tres meses en el inmueble para estudiantes, y nadie volvió a saber de él, ni Ulises Daniel Tadeo, quien le rentó una habitación de su vivienda de tres niveles.

Luego de observar las noticias y el rostro del tirador, el casero buscó los documentos que Julio César firmó en 2018; encontró una identificación que lo señalaba originario de Tlapa de Comonfort, Guerrero.

Ocho años después, Ulises volvió asaber de quien fue su inquilino por el tiroteo en las Pirámides de Teoti-huacan, y la INE de la que refirió: “nosabía que tenía nuestra dirección”.

De Julio César se sabe poco, sólo a través de los documentos que presentó y su firma impregnada en el reglamento de la casa.

“Me cayó de extraño, nos enteramos ayer por la noche, vimos que era él. Los vecinos nos dijeron que andaban buscando a este chavo, realmente los vecinos no lo ubican, estuvo muy poco tiempo, tres meses en 2018. Realmente no estuvo mucho”, dijo.

Las horas posteriores al crimen, mucha gente arribó a esta casa con fachada blanco con naranja y acabados en tabique para sacar información. Incluso dijeron que venían de paquetería para dejar algo y que necesitaban pasar.

Ulises dijo estar abierto a las autoridades, no a que gente extraña se aparezca en su propiedad, donde hay jóvenes estudiantes, para obtener información con mentiras.

“Imaginé que era estudiante; como tal, nunca supe a qué escuela iba, la mayoría de quienes viene aquí van en el Poli (Instituto Politécnico Nacional). Salía con su mochila, regresaba, un chavo normal”, expresó.

Pasado el mediodía de ayer, agentes de investigación de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) capitalina arribaron al lugar para entrevistar a Ulises y saber la situación que guarda el inmueble con el agresor.

Un poco temerosos

Los vecinos de la zona están temerosos, dijo, pues suele ser muy tranquila, llena de estudiantes, y comúnmente “nadie pasa por aquí”.

Por los hechos en la zona arqueológica, esta parte de la colonia La Purísima Ticomán se volvió el foco para saber lo que motivó al tirador a cometer el crimen.

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