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México

Plasma mexicano desaprovechado por falta de inversión

Por: Redacción La Jornada

Hoy, el plasma es un tema prioritario en la agenda de pacientes, doctores, familias y asociaciones civiles mexicanas.

Por Redacción La Jornada

Ante la urgencia por tratar padecimientos congénitos en los que el cuerpo está imposibilitado para protegerse de infecciones y/o la correcta coagulación, el sector médico encontró en el plasma, un líquido humano cargado de proteínas y sales elementales, una manera de tratar a estos pacientes y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, debido a una pobre cultura de la donación y tecnología inadecuada al interior del sector público, México se ha convertido en dependiente e importador neto de Terapias Derivadas del Plasma de otros países. Hoy, el plasma es un tema prioritario en la agenda de pacientes, doctores, familias y asociaciones civiles mexicanas.

La recolección de plasma es vital para la elaboración de tratamientos médicos, éstos se requieren cada vez más conforme se registra un crecimiento en el diagnóstico de padecimientos y el surgimiento de nuevas enfermedades. Por ejemplo, como ocurrió durante la pandemia por Covid-19, un periodo en el que contingentemente se volvió necesaria la colecta de plasma de personas que superaron la enfermedad para producir terapias derivadas y aplicarlas a los casos más severos.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Transfusión Sanguínea, las donaciones de plasma en México mayoritariamente se dirigen a la reposición, es decir, se aplican en pacientes que ya están hospitalizados y requieren urgentemente del líquido humano en ese momento. Al respecto, Juan Manuel Cisneros, especialista en patología clínica, advierte que esta situación afecta, entre otros factores, el cumplimiento de protocolos de seguridad al interior de los centros de salud, pues la urgencia provoca la omisión de filtros sanitarios y medidas orientadas a la seguridad de los pacientes y donadores.

Escenario de las Terapias Derivadas del Plasma

El doctor Francisco Espinosa Rosales, especialista en pediatría e inmunología, señala que algunos grupos de enfermedades poco recurrentes requieren un alto consumo de productos derivados del plasma para su tratamiento. Según estimaciones del Gobierno de Estados Unidos, una persona con alguna de las 450 inmunodeficiencias primarias requiere hasta 130 donaciones de plasma anuales para vivir.

Por otro lado, algunas enfermedades neurológicas también requieren de tratamientos derivados del plasma en dosis altas por periodos prolongados para ser controladas, esto significa que necesitan el suministro semanal o mensual durante muchos años para que los pacientes puedan mantener una función o fuerza muscular normal. Además, las Terapias Derivadas de Plasma son indispensables en la donación de órganos, debido a que disminuyen el riesgo de rechazo por el receptor, de ahí la importancia de asegurar un abastecimiento autónomo y estable.

La naturaleza del plasma que impide su réplica en laboratorios y la necesidad del componente para miles de personas en el mundo, obliga a las naciones del globo a buscar alternativas para acrecentar su recolección. De acuerdo con The Marketing Research Bureau, la Unión Europea en 2021 tenía un déficit del componente por 3,8 millones de litros de plasma. La Plasma Protein Therapeutics Association señala que los países que cuentan con un esquema dual de donación público-privado son los territorios que aportan mayor cifra de este liquido dorado.

Ejemplos exitosos de este esquema lo tienen cuatro países europeos: Austria, Réplica Checa, Hungría y Alemania. La consultoría Vintura en un informe del 2020 detecta que en los países previamente mencionados coexiste la donación pública con la privada, y en conjunto, en esas entidades se colecta cuatro veces más plasma por cada mil habitantes, en comparación con otros países del conglomerado europeo.

Alemania es el líder de la región europea, con un excedente entre públicos-privados superior a los 900 mil litros de fluido amarillo humano que se suma a la recogida de la Unión Europea y ayuda a los habitantes de otros países. Pero México no está en el mismo contexto, desde 1987 la legislación de este tema no logra captar la cantidad de donantes altruistas necesarios para salvar la vida de miles de personas.

El porcentaje la actividad solidaria en el país es cercana a 5% y se dirige al sistema de salud para satisfacer necesidades médicas diversas de rutina. Esta cifra suele utilizarse en operaciones o procedimientos comunes, incluso, se desecha cuando ya pasó su tiempo de vida o estuvo expuesta al entorno, lo que condiciona su seguridad. Otro manejo es imposible, ya que México carece de tecnología e infraestructura para su procesamiento, los bancos de sangre y el país no cuentan con los procesos añadidos para la industrialización de plasma por lo que resulta más sencillo importar.

Sin embargo, el modelo que mantiene México enfocado en atender las necesidades de plasma inmediatas va en contra de las recomendaciones de diversos organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al riesgo que presenta el desabasto de las Terapias Derivadas del Plasma, como resultado de su uso global, el aumento de países necesitados y la dependencia de un par de naciones, los Estados Unidos y Alemania, para su compra.

Cambio de Ley

Ante un número reducido de donaciones y una demanda creciente por tratamientos, pacientes, doctores, familias y asociaciones civiles, impulsan una modificación a la Ley General de Salud que data del siglo pasado. Los especialistas y afectados señalan que el desarrollo científico de la medicina actual y la tecnología permite considerar nuevos esquemas de donación estables que integren la cooperación entre el sector público, privado, académico y científico, tanto nacional como internacional. Siempre priorizando la seguridad del donador y los pacientes.

Cisneros, médico quien es también miembro activo de la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre, explica que las ocupaciones diarias, las responsabilidades laborales, los recursos económicos, el tiempo de traslado, o incluso, el propio estado salud emocional, son condiciones que impiden una donación de plasma constante. Además, incentivos institucionales por parte del Gobierno como protocolos y lineamientos de donación son inexistentes, lo que impide la motivación del acto voluntario.

La propuesta del grupo, que busca se discuta en la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores, por miembros de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), el Diputado Emmanuel Reyes Carmona y la Senadora Lilia Margarita Valdez Martínez, contempla permitir la donación compensada de plasma en México para aminorar o eliminar por completo los costos e impactos asociados para quienes altruísticamente donen el compuesto y con ello acrecentar su compilación, esquema que funciona en países líderes en la materia como Estados Unidos y Alemania. Esto, señalan los miembros del grupo, encaminará al país a asegurar para miles de enfermos un sistema estable y seguro de captación, resguardo y el tratamiento de enfermedades que requieren de Terapias Derivadas del Plasma.

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