Consumidores del mundo padecen los altos precios del petróleo
Tijuana, 20 de abril.- Mientras la industria petrolera se enriquece, la factura energética para los consumidores en el mundo comienza a dispararse.
En medio de ganancias de las 10 mayores empresas energéticas que cotizan en bolsa en Estados Unidos, aproximadamente 200 mil millones de dólares, la gasolina en dicha economía se paga al precio más alto desde agosto de 2022, poco después de la invasión rusa de Ucrania.
El galón de gasolina (3.78 litros) cuesta más de cuatro dólares, cerca de 35 por ciento más que antes de los bombardeos en el golfo Pérsico.
El diésel está cerca del récord histórico de hace cuatro años por encima de 5.5 dólares el galón. Los costos de la energía en la zona euro aumentaron 5.1 por ciento en marzo, convirtiéndose en el principal motor de la inflación, rompiendo la tendencia a la baja.
Otro ejemplo es México: la gasolina de alto octanaje, Premium, registró una inflación de 3.54 por ciento anual en marzo, su variación más alta desde febrero de 2025, indica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este mes, el precio de la gasolina Premium rondó 28.31 pesos por litro.
Aunque México produce petróleo, importa grandes cantidades de gasolina y diésel, principalmente desde Estados Unidos, debido a la limitada capacidad de refinación nacional.
En otros países ya se han observado incrementos importantes en los combustibles, con aumentos de 6 y 9 por ciento, comentó Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en Skandia.
El gobierno de México ha aplicado medidas para evitar que el aumento internacional del petróleo se traslade completamente al consumidor, como los estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), que permiten reducir temporalmente el gravamen al combustible.
De acuerdo con GBM Research, dicho subsidio mensual al IEPS es de 12 mil 200 millones de pesos y supera los ingresos petroleros adicionales por las altas cotizaciones internacionales (9 mil 400 millones de pesos). Sólo si el petróleo mexicano de exportación se mantuviera arriba de 90 dólares habría neutralidad fiscal, estimó.




