Curazao, el país más pequeño de la historia en clasificar a un Mundial
La noche del martes 18 de ocubre se vivió un hito histórico. La pequeña nación de Curazao logró su clasificación a la Copa del Mundo 2026 después de rescatar un agónico empate en Jamaica con un penalti pitado y posteriormente anulado en los minutos finales del partido. La pequeña isla del Caribe, con una población que apenas supera los 150 mil habitantes, rompió el récord de Islandia en 2018 y se convirtió en el país más pequeño de la historia, tanto por población como por territorio, en clasificar a un Mundial.
Sin embargo, la clasifciación de Curazao es mucho más significativa de lo que parece. La isla no es un país independiente, o al menos no en la forma en la que lo entendemos. Curazao es una nación constituyente dentro del Reino de los Países Bajos. Su capital, y donde juegan futbol, Willemstad, es la sede de su gobierno local, pero su jefe de estado sigue siendo Willem-Alexander Claus George Ferdinand van Oranje-Nassau, o Guillermo Alejandro, para no complicarlo, que reina desde La Haya, a 8 mil kilómetros del Caribe.
Curazao ganó su indepencia, o su identidad, en 2010, cuando se secesionaron de las Antillas Holandesas, y junto con Aruba y Bonaire, formaron sus nuevos países constituyentes dentro del Reino. Aunque a diferencia de Guyana Francesa, Curazao no forma parte de la Unión Europea, todos sus habitantes poseen un pasaporte de los Países Bajos, creando una diáspora de curazoleños similar a la población de la isla que vive en Europa.
Y este último dato es relevante, ya que absolutamente todos los jugadores de la selección, a excepción de uno que no pudo jugar por lesión, son originarios de los Países Bajos y decidieron representar a sus orígenes. 24 de los 25 miembros de la esquadra nacieron en terriotrio neerlandés y adoptaron la identidad curazoleña por sus padres o abuelos.
El tamaño diminuto de la isla, de apenas 440 km cuadrados, tres veces menor que el tamaño del municipio de Tijuana, lo convierte con diferencia en el territorio más pequeño en alcanzar la gesta mundialista. Curazao es doce veces menor que Trinidad y Tobago, el anterior poseedor del récord y, como fue mencionado anteriormente, tiene menos de la mitad de la población que Islandia cuando clasificó en 2018.
Aunque uno de los idiomas oficiales de Curazao es el neerlandés, desde el 2007 también lo es el papiamento, una de las pocas lenguas criollas derivadas del español que existen en el mundo. El pasado hispano de la isla antes de la posesión neerlandesa creó un primo del castellano que existe desde el siglo XVIII y que también tiene influencias del portugués y de lenguas indígenas al Caribe y África. Es el idioma de más del 80% de la población de la isla y, aunque no es completamente inteligible por los hispanohablantes, tiene muchas palabras con clara similitud a nuestro idioma.
Curazao será entonces la nación más pequeña en clasificar a una Copa del Mundo durante al menos 4 años y, ya que su clasificación fue indirectamente beneficiada por la ausencia de México, Estados Unidos y Canadá, parece que será difícil que una micronación menor pueda alcanzar el hito. A pesar de la ausencia de los tres grandes de Concacaf, Curazao dejó atrás a naciones como Haití, Jamaica y Trinidad y Tobago, todos con previa experiencia mundialista.
Para marcar aún más el tamaño de su gesta, cabe recordar que de los diez países más habitados del mundo que jugaron las eliminatorias, solo dos se lograron clasificar: Brasil y Japón. Titanes como China, India, Indonesia y Pakistán se quedaron en el camino. Incluso Nigeria, con mucha cultura futbolística, no logró la hazaña, mientras que Curazao, a pesar de la probabilidades, estará en el próximo Mundial, y tal vez, si el sorteo lo quiere, visitará México para jugar sus partidos y romper alguno que otro récord, como ser el país más pequeño de la historia en anotar un gol en un Mundial.





