Chivas cae ante Tigres y está al borde de la eliminación
San Nicolás de los Garza, 3 de mayo. En una sola semana, al Guadalajara le vaciaron la casa. Siete jugadores dejaron el plantel: cinco convocados por la selección mexicana rumbo a la Copa Mundial y otros dos afectados por lesiones. De todos los equipos calificados a la liguilla, el Rebaño fue el único obligado a mirarse al espejo y no reconocerse. Aquella maquinaria que conquistó el subliderato de la Liga Mx, sólo superada por Pumas en la diferencia de goles, quedó convertida en escombros en el viaje al estadio Universitario, donde Tigres ganó 3-1 con remontada incluida en la ida de cuartos de final.
Pocos apostaron por el milagro, pero los jugadores rojiblancos cavaron trincheras. Resistieron, pelearon cada centímetro contra rivales de mayor experiencia y valor económico en el mercado, incluso se atrevieron a golpear primero y tomar la ventaja en el primer tiempo con un gol de Ricardo Marín, quien, después de recibir un pase de Omar Govea y quitarse la marca de Romulo Zwarg dentro del área grande, definió por un costado del arquero Nahuel Guzmán (11).
Fue un acto de rebeldía pura, un destello de orgullo antes de que la lógica del favoritismo local cayera sobre el Rebaño con todo su peso para sentenciar la noche. Faltaban apenas minutos para el descanso cuando el aire del Universitario se detuvo en un tiro de esquina. El zaguero central Jesús Angulo se elevó por encima de los zagueros rojiblancos y, con un cabezazo seco, que contó con algún desvío, devolvió las cosas a su sitio para los felinos (45). Un golpe psicológico del que no pudo levantarse el plantel tapatío.
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Contragolpe voraz
El complemento, entonces, se volvió una cacería. Tigres, actual subcampeón del fútbol mexicano, olfateó la vulnerabilidad ajena y decidió lanzarse al ataque. Su mejor versión apareció al contragolpe, voraz y sin piedad. Sobre el área grande, el argentino Juan Brunetta ensayó una media tijera que le dio la vuelta al marcador y puso la ventaja del lado regiomontano. Chivas, fracturado, intentó responder con escasos recursos. A falta de Roberto Alvarado, Luis Romo, Armando González, Brian Gutiérrez y el arquero Raúl Rangel, además de los lesionados Daniel Aguirre y Hugo Camberos, dejó espacios libres en el afán de evitar un tiro de gracia.
En un contragolpe a toda velocidad, Fernando Gorriarán cruzó la cancha y asistió a Diego Alexander Sánchez con un toque suave, pero preciso, dejándolo solo frente al arquero Óscar Whalley. El llamado Chicha, jugador escurridizo y ágil, leyó las intenciones de su rival y anticipó la salida, sentenciando el tercer tanto con un remate por un costado (55). Fue el final de la resistencia chiva, el golpe definitivo que terminó por demoler la casa.
Para avanzar a las semifinales de la liga, el Rebaño necesita ahora ganar por diferencia de dos goles. Cualquier tanto felino obligará al cuadro que dirige el argentino Gabriel Milito a imponerse por tres o más anotaciones, incluso después de haber sido uno de los mejores durante la fase regular.




