Por «riesgo latente» de desplome, aprueban retiro del frontispicio de la Casa de la Cultura Altamira
Tijuana, 12 de septiembre. El Consejo del Patrimonio Cultural de Baja California aprobó el retiro del frontispicio de la Casa de la Cultura Altamira, por presentar daños -causados principalmente por el sismo de 5.2 grados del 14 de abril pasado en San Diego, California- y la posibilidad de un desplome parcial o total; es «un riesgo latente, no hipotético» y está en una «condición de vulnerabilidad severa», advierte un dictamen técnico de un despacho especializado.
La solicitud de retiro lo realizó la Secretaría de Cultura de Tijuana, con base en el dictamen del despacho de ingeniería y un análisis realizado por la Dirección Municipal de Protección Civil, que determinó que la pieza arquitectónica presenta «diversas patologías estructurales», las cuales atribuye en parte a la antigüedad de la estructura, así como fisuras, agrietamientos en distintas zonas de la instalación, que aunque tiene reparaciones volvieron a manifestarse por el sismo de abril.
El frontispicio ornamental, que se encuentra sobre la fachada principal, constituye un remate decorativo cuya función es simbólica y de identidad institucional. Aunque no se tiene certeza absoluta sobre la fecha exacta de su construcción, su estilo, materialidad y técnica indican que pudo haber sido adicionado durante la primera mitad del siglo XX -se colocó años después de la construcción del inmueble-, y forma parte integral del lenguaje visual histórico del edificio,
El dictamen del despacho Amorphica Design Research Office advierte que por las condiciones en que se encuentra «representa un riesgo estructural inminente y requiere intervención urgente. Su valor simbólico y visual puede conservarse mediante una adecuada documentación, remoción, exhibición y reproducción controlada».
Sesión urgente por el riesgo inminente
En sesión extraordinaria realizada este 11 de septiembre -convocada por la urgencia del riesgo de la estructura-, en representación de la Secretaría de Cultura de Tijuana, Alfredo Valles mostró el resultado de un estudio que realizó el despacho Amorphica Design Research Office, el cual plantea que «después de un análisis integral de los componentes estructurales indica que el frontispicio representa un riesgo activo para la seguridad de las personas», por lo que recomienda proceder al retiro.
Después de casi 90 minutos de discusión, entre el planteamiento del tema y debates, ocho integrantes del Consejo, incluida Alma Delia Abrego Ceballos, secretaria de Cultura de Baja California, como representante de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda, votaron a favor del retiro del frontispicio, el cual podría -recuperarse para su conservación, pero no en la fachada del edificio que se construyó hace 95 años para lo que fue la escuela primaria Álvaro Obregón.
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Al dar la voz a Alfredo Valles, el subsecretario de Cultura Comunitaria para el Bienestar Social, Adolfo Gutiérrez Vidal, argumentó que la urgencia de la sesión es por el riesgo de la integridad estructural de la pieza arquitectónica (colocada en la fachada principal de la Casa de la Cultura Altamira), por lo que incluso en sus planteamientos para votar a favor del retiro, mencionó la responsabilidad de priorizar la seguridad de las personas, la cual se encuentra inscrita en la Ley Estatal de Patrimonio.
En contra votó el ingeniero Armando Ramos, que reclamaba la restauración antes que la demolición y que antes de recurrir a esta medida se considere la opinión de colegios de ingenieros y arquitectos de la entidad, en tanto que -aunque no cuenta con voto en el Consejo- la historiadora de El Colegio de la Frontera Norte (Colef) Araceli Almaraz, planteó el cambio de uso del edificio para reducir el desgaste y considerar que hay pocos inmuebles históricos en la ciudad.
Riesgo latente, no hipotético
El dictamen del despacho Amorphica Design Research Office, realizado a petición del Ayuntamiento y entregado a principios de agosto pasado, advierte que «por razones de seguridad estructural y riesgo a terceros, se recomienda su retiro cuidadoso y urgente» del frontispicio debido a que «el peso propio del elemento, sumado a su fragmentación, genera una condición de equilibrio inestable».
Además señala que «las fijaciones metálicas se encuentran tan deterioradas que ya no cumplen su función de sujeción efectiva; la base de apoyo inferior (hilada de ladrillo) carece de capacidad portante y presenta signos de fallas estructurales inminentes. Un evento sísmico leve, condiciones de viento o simplemente la acción del tiempo podrían provocar un desprendimiento parcial o total».
Por lo tanto, advirtió que «el riesgo de caída no es hipotético, sino latente. Debido a su peso y ubicación, una caída de este elemento podría tener consecuencias graves, incluyendo daño a personas y afectación estructural al inmueble».
Daños
Entre las observaciones técnicas, el dictamen señala que tiene «diversas patologías estructurales y constructivas de severidad considerable» como la fisuración y fracturamiento de la pieza, la cual, originalmente concebida como un elemento monolítico de concreto colado, presenta fracturas longitudinales y transversales en múltiples puntos.
«Las grietas son profundas y en algunos sectores han provocado el desprendimiento parcial de fragmentos. Esta condición ha transformado lo que antes era una pieza sólida en un conjunto de partes desconectadas estructuralmente».
Entre otros daños, el sistema de anclaje que sostiene el frontispicio está compuesto por perfiles metálicos tipo canal en forma de «L», visiblemente corroídos. La oxidación ha avanzado al punto de debilitar considerablemente la sección efectiva de los perfiles, afectando su capacidad portante. Las conexiones entre los canales y la pieza de concreto muestran desprendimientos, falta de anclaje efectivo, y evidencia de deformaciones por carga excesiva y falta de mantenimiento.
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Asimismo, se identificó la presencia de silicón envejecido y deteriorado entre las fracturas del frontispicio, lo que sugiere un intento anterior de «pegar» o recomponer las partes fracturadas. Esta acción fue completamente inefectiva desde el punto de vista estructural, ya que un elemento de concreto de ese tamaño y peso no puede ser restaurado mediante adhesivos superficiales.
La recomendación del director, Amorphica Design Research Office, Aaron Gutiérrez Cortez -miembro del Comité de Preservación del Patrimonio Municipal de Tijuana- es el «retiro inmediato del frontispicio existente. Por razones de seguridad estructural y riesgo a terceros, se recomienda su retiro cuidadoso y urgente».
Proponen una réplica
Además plantea la documentación y preservación de la pieza. «El frontispicio debe ser documentado fotográficamente, medido y catalogado antes de su retiro. Si es viable, se sugiere conservarlo como pieza museográfica o de exposición en otro espacio protegido del recinto».
También la revisión y restauración del pretil y menciona que «previo a cualquier reinstalación de elementos decorativos, el pretil estructural debe ser rehabilitado de forma adecuada, garantizando su estabilidad y capacidad portante», y el diseño y fabricación de un nuevo frontispicio.
Recomendó la fabricación de una réplica exacta del frontispicio, pero realizada con materiales más ligeros, durables y compatibles estructuralmente con el pretil restaurado, el cual deberá ser instalado conforme a criterios técnicos actuales y con supervisión profesional.
Durante la sesión del Consejo Patrimonio Cultural de Baja California se planteó que puede ser de fibra de vidrio, un sistema que se ha aplicado en otros sitios históricos, como el Fauno del complejo Agua Caliente y otros de la Ciudad de México.
Acta circunstancial de Protección Civil
Previo al estudio realizado por el despacho, también a solicitud de la Secretaría de Cultura Municipal la Dirección de Protección Civil de Tijuana realizó una revisión del lugar en el que encontró los daños que luego confirmó el despacho especializado.
Firmado por el verificador técnico de la dependencia municipal, Luis Fernando Herrera, un acta circunstancial de la revisión advierte que por las condiciones, el frontispicio representa un riesgo inminente para usuarios y el personal de la Casa de la Cultura Altamira, donde se registra una afluencia diaria de unas 800 personas.
95 años de historia
El edificio que alberga la Casa de la Cultura de Tijuana se construyó originalmente como la Escuela Primaria Álvaro Obregón, inaugurada el 17 de julio de 1930, bajo diseño del arquitecto Guerrero Preciado. El diseño fue una adaptación local de una escuela de ladrillos ubicada en Yuma, Arizona, utilizando ladrillo rojo como material distintivo, refirió el dictamen del despacho.
Desde 1977 opera como Casa de la Cultura -el primer recinto de este tipo en la ciudad-, el cual se declaró patrimonio cultural de Baja California en 2024, bajo resguardo institucional del Instituto Municipal de la Cultura (IMAC), instancia que se convirtió en secretaría.











