La escritora mexicalense Elma Correa gana el prestigioso Premio Biblioteca Breve 2026
Tijuana, 13 de febrero.– La escritora mexicalense Elma Correa fue galardonada este viernes con el Premio Biblioteca Breve 2026, dotado con 30 mil euros, por su novela Donde termina el verano, en la cual aborda la amistad femenina a modo de coming of age, donde los personajes transitan el fin de la inocencia en medio de la violencia estructural en Mexicali, la ciudad fronteriza que «atrapó el sol».
El premio, entregado en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, representa un hito en la carrera de la narradora y cronista bajacaliforniana. El jurado —integrado por Sergio Bang, Laura Barrachina, Adolfo García Ortega, Santiago Roncagliolo y Elena Ramírez, editora de Seix Barral— destacó que la novela está «narrada con una técnica asombrosa y la dosis justa de suspenso y emoción para mantener en vilo al lector».
Una voz desde la frontera
Elma Correa nació en Mexicali en 1980. Es licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericana, maestra en Estudios Socioculturales y doctoranda en Sociedad, Espacio y Poder por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde también ejerce la docencia.
Su trayectoria incluye el XX Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola por Mentiras que no te conté (2021) y el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila 2022 por Lo simple. Ha publicado también los libros de relatos Que parezca un accidente (Nitro/Press, 2018) y la novela La novia del león (2024).
Correa coordina el encuentro internacional de escritores de Baja California «Tiempo de Literatura» y gestiona Habitaciones propias, una comunidad virtual donde mujeres de todo el mundo comparten los espacios desde los que crean. Ha sido becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Baja California (PECDABC) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).
«Mujeres que se solidarizan en entornos violentos”
En entrevista con La Jornada Baja California, la historiadora y especialista en literatura bajacaliforniana Elizabeth Villa ofreció una lectura de la obra de Correa. «Ubicada en escenarios de la frontera. Su escritura me remite a la de autores como Cormac McCarthy, esos escritores del sur de Estados Unidos que retratan la frontera violenta, seca, polvorosa, desolada. Así es la escritura de Elma Correa».
Villa subrayó el lugar central que ocupan las mujeres en la narrativa de Correa: «Ella trabaja la violencia focalizándola en la vida de las mujeres. En sus obras hay mucha solidaridad, son como pequeñas comunidades de mujeres que siempre se ayudan. Eso no se había visto así en la literatura de la frontera, donde generalmente las mujeres eran material de uso, objetos. En Elma Correa tienen un protagonismo muy importante».
Añadió: «Sus atmósferas son de violencia, pero en escenarios como Mexicali, ciudades del norte de México desoladas. Familias desintegradas, entornos tristes. Pero se rescata la solidaridad entre las mujeres… mujeres que se solidarizan unas con otras en entornos violentos, desolados, en las periferias del país, en contextos de violencia, pero que encuentran una esperanza en estar juntas».
Una nueva generación
Elizabeth Villa ubicó a Correa en una generación de escritores del norte que marcan un cambio respecto a sus antecesores. «Los escritores de la generación de Crosswhite —dijo— tenían como referentes inmediatos la frontera con nombres concretos. En el caso de Elma Correa, es una generación que ya trabaja la frontera de manera más universal, más metaforizada. No aparecen los nombres concretos, la frontera podría ser cualquier lugar del mundo. Ya no se lee como documento, sino como símbolo».
Donde termina el verano llegará a las librerías el 11 de marzo. La frontera, con su violencia y su calor, con sus mujeres que se sostienen unas a otras, tendrá entonces un lugar en las letras universales.
«Mentiras que no te conté»: un libro de «morras» del norte
En 2021, Correa obtuvo el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola por Mentiras que no te conté, una colección de ocho relatos que, según explicó en -su momento-la autora a La Jornada Baja California, buscaba deliberadamente «que fuera un libro de morras; que todas las protagonistas fueran mujeres, que estuviera situado en el norte y la frontera como escenario, que era una cosa que no había hecho antes».




