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Cultura

Falleció José Agustín, impulsor de todas las formas de contracultura

Por: Ángel Vargas / La Jornada

El escritor José Agustín, uno de los principales exponentes de la contracultura mexicana, falleció ayer a los 79 años de edad.

Murió a las 3 de la madrugada mientras dormía en su casa de Cuautla, Morelos. Las exequias se realizaron en esa ciudad en privado. Hoy por la mañana su cuerpo será cremado.

Su estado de salud se agravó desde el 29 de diciembre y el 2 de enero recibió la extremaunción por parte de un sacerdote amigo, según publicó su hijo José Agustín Ramírez Bermúdez en sus redes sociales, quien tras la visita del religioso aseguró que su padre dijo: «Con esto ya mi trabajo aquí se va terminando».

Otro de los hijos del narrador, Andrés, compartió con amigos cercanos la noticia con una emotiva esquela: “José Agustín, 19 de agosto de 1944-16 de enero de 2024. Leo con Acuario/Mono de Madera. Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de José Agustín: esposo, padre, hermano, abuelo y escritor devoto de la literatura y la música, así como de sus lectores de cualquier edad.

“Quien fue un prolífico escritor, autor de novelas, cuentos, obras de teatro y guiones de cine. Guerrerense de corazón, autodidacta empedernido, amante de la comida y los placeres; jungiano, estudioso del I Ching, aficionado de la astrología e impulsor de todas las formas de contracultura.

«Se fue en paz, rodeado de su amorosa familia. Su esposa, Margarita; sus hijos Andrés, Jesús y Agustín; su hermana y hermano; sus nietas y nietos, sus nueras sienten enorme gratitud por haber acompañado su vida, la cual celebran».

Recientemente, a propósito del eclipse solar anular del 14 de octubre pasado, su hijo Andrés rememoró en la red social X una anécdota sobre el eclipse solar de 1994, en Cuautla, “mi papá, rebelde por naturaleza y llevalacontraria profesional, decidió que no usaría ningún dispositivo para ver el eclipse…”.

José Agustín Ramírez Gómez, su nombre completo, fue narrador, ensayista, dramaturgo, así como director y guionista cinematográfico, además de distinguirse como uno de los más importantes conocedores en México del rock y la cultura que se generó en torno a este género musical.

La crítica lo sitúa entre los escritores mexicanos que a más temprana edad revelaron su talento y sorprendió por la solidez de su estructura narrativa, la perfecta descripción de sus personajes y sus historias. A los 20 años publicó su primera novela, La tumba (1964), escrita a los 16, y a los 22 la segunda, De perfil (1966).

Sus novelas abordan con frecuencia historias en las que los personajes se hallan inmersos en el mundo de las drogas y los excesos, o viven o expresan los temas que inquietan al autor, como la vida desenfadada, la ecología, el esoterismo o la revolución sexual.

Él describía sus textos como una literatura sobre la juventud. En una entrevista en 2013 mencionó que «la realidad es el tema principal, lo que más interesa abordar en mis historias. Cada uno de los títulos que he publicado la abordan desde diferentes perspectivas, lo cual me parece es la razón por la cual mi trabajo está presente entre el público lector».

Junto con Gustavo Sainz, Parménides García Saldaña y Jesús Luis Benítez, entre otros escritores, José Agustín formó parte de una corriente o movimiento considerado renovador en el ámbito literario nacional.

La escritora Margo Glantz bautizó esa estética como «literatura de la onda» al compilar y prologar una antología en 1971 de autores cuyas edades fluctuaban entre 20 y 33 años, epíteto que el escritor siempre rechazó.

«Nunca he estado de acuerdo en la idea de la literatura de la onda. Ni remotamente fue una corriente literaria, y si lo fue habría que replantearla y redefinirla. Me he pasado la vida luchando contra esto que, más que algo bueno, me ha resultado lesivo por reductivista y folclorizante», dijo al crítico literario Juan Domingo Argüelles en una entrevista.

“Como Burroughs o Ferlinghetti, que nunca aceptaron ser beats, tampoco acepto la idea de Margo Glantz, aunque admire mucho a Sainz o a Parménides. Es algo ante lo que ya me he resignado pero que, cuando se puede, trato de recomponer en la medida de lo posible”.

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José Agustín nació el 19 de agosto de 1944, en Guadalajara, Jalisco, aunque a los pocos días regresó con sus padres a Acapulco, donde residían, lo registraron y allí vivió durante su infancia y juventud. Estudió letras clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras y dirección en el Centro de Estudios Cinematográficos de la UNAM, además de participar en el taller literario de Juan José Arreola.

Escribió y dirigió en 1970 la película Ya sé quién eres (te he estado observando); adaptó para cine en 1976 El apando, de José Revueltas, con dirección de Felipe Cazals, y en 1979 La viuda de Montiel, de Gabriel García Márquez, con dirección de Miguel Littin. En 1986 adaptó Amor a la vuelta de la esquina, de la novela original de Albertine Sarrazin, dirigida por Alberto Cortés, y en 1991 participó en el guion de Ciudad de ciegos, dirigida también por el último en mención.

En el ámbito teatral fueron montadas sus obras Los atardeceres privilegiados de la Prepa 6, con dirección de Adam Guevara (1970); Círculo vicioso, con dirección suya (1972) y Mario Alcántara (1974), y Abolición de la propiedad, también dirigida por él (1978), Mario Alcántara (1985) y Luis Grimberg (1985).

A partir de una escritura caracterizada por el análisis y la ironía, así como el uso humorístico del lenguaje, fue autor de novelas emblemáticas de la literatura nacional de la segunda mitad del siglo XX, como De perfil, Se está haciendo tarde (final en laguna) y El rock de la cárcel.

Con el apoyo de Juan José Arreola, en 1964 publicó su primera novela, La tumba, considerada el primer ejemplo de una forma de ver el mundo crítica, irreverente, humorística, desenfrenada y con un lenguaje de sintaxis diferente, que llevó a las páginas la manera de hablar de los jóvenes mexicanos de los años 60.

Junto con De perfil, se le asume como uno de los grandes acontecimientos culturales de aquella época y su fuerza se irradió hasta décadas posteriores, en medio de los prejuicios y el linchamiento de un sector de la crítica que apelaba al «buen gusto» y la «buena educación».

El éxito a tan temprana edad dejó «huellas muy profundas» en el autor, como él lo aceptaba: «Muchas personas me apoyaban y otras me criticaban duramente. Desde entonces, así siempre ha sido. Ahora que si me pregunta qué significó el éxito temprano para mi vida personal, pues me fue a toda madre. Ya tenía yo cuatro años casado con mi mujer».

Según el escritor Enrique Serna, las primeras novelas de José Agustín, hechas hace más de medio siglo, «mantienen una sorprendente vigencia», debido a que supo captar la hipocresía, la crueldad inocente, el misticismo profano y el espíritu dionisíaco de la juventud.

Otra de sus virtudes, a decir de Juan Domingo Argüelles, “es que revitalizó la amenidad de la experiencia de lectura, de modo que son muchos los que han empezado a leer y a aficionarse por los libros gracias a sus novelas y sus cuentos. Lector empedernido él mismo, si alguien ha hecho algo en México por la lectura, ese es José Agustín. Y lo ha hecho predicando con el ejemplo.

«Son muchos los lectores mexicanos, sobre todo jóvenes, que se han divertido y han ejercitado el pensamiento con sus novelas o con sus cuentos, con sus crónicas de rock o con cualquiera de sus libros, siempre iconoclastas, siempre inclasificables y siempre divertidos y reflexivos».

José Agustín colaboró en numerosos periódicos, entre ellos La Jornada, así como en revistas culturales y políticas. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, de la Fundación Guggenheim y de la Fundación Fulbright.

Su prolífica bibliografía también incluye Inventando que sueño, Abolición de la propiedad, Círculo vicioso, El rey se acerca a su templo, La mirada en el centro, Ciudades desiertas, Ahí viene la plaga, No pases esta puerta y Dos horas de sol, por mencionar algunas.

Entre 1990 y 1998 publicó en tres volúmenes su Tragicomedia mexicana, que precedió a La contracultura en México (1996). En 1995 reunió en un tomo sus Cuentos completos, reditado en 2002.

A raíz de una caída en Puebla que casi lo mata, ocurrida en 2009 durante una firma de libros, se alejó de la vida pública. Su última aparición fue en abril de 2023, en la presentación de una nueva edición de su obra realizada por la editorial Penguin Random House, consistente en 17 títulos.

Sus reconocimientos incluyen los premios Juan Ruiz de Alarcón de la Asociación de Críticos de Teatro por Círculo vicioso, en 1974; el Latinoamericano de Narrativa Colima 1983 para obra publicada, por Ciudades desiertas; el Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón 1993, por su trayectoria literaria y su aportación a las letras mexicanas; el Dos Océanos, otorgado por el Festival Internacional de Biarritz (1995); el Mazatlán de Literatura 2005, por Vida con mi viuda; y el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2011, en Lingüística y Literatura, mismo año en el que le otorgaron la Medalla Bellas Artes.

La UNAM, por conducto de su coordinadora de Difusión Cultural, Rosa Beltrán, anunció a este diario que serán varios los homenajes que realizarán a José Agustín en el transcurso de este año. «Será uno de los personajes centrales» en la Fiesta del Libro y la Rosa durante la tercera semana de abril. Asimismo, se proyectan otros actos en la Casa Universitaria del Libro, Casa del Lago y el Museo del Chopo, señaló la también escritora.

(Con información de Rubicela Morelos, corresponsal)

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