Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Por: La Jornada Baja California
La tarde del 23 de marzo de 1994, militantes priistas reciben al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en el Aeropuerto Abelardo L. Rodríguez. Llegó de La Paz, Baja California Sur. En un cambio de agenda lo trasladan a Lomas Taurinas en lugar de una reunión agendada con empresarios en el Club Deportivo Campestre de Tijuana. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Entre una multitud, a bordo de una camioneta improvisada como tarima en Lomas Taurinas, Luis Donaldo Colosio Murrieta pronuncia su último discurso instantes antes de ser abatido. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Tres guardias del Estado Mayor Presidencial y el jefe de Seguridad de Luis Donaldo Colosio, general Domiro García Reyes (observando el cuerpo del candidato trasladado en el interior) huyen con rumbo al hospital General de Tijuana tras el atentado.Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada
Othon Cortez Vázquez, acusado de ser el segundo tirador contra Colosio y exonerado dos años después, sale del quirófano (a su espalda) donde yace moribundo el candidato presidencial. Quien fuera auxiliar del PRI y chofer temporal del general Domiro García, falleció el 14 de abril de 2020 sin que se le resolviera una demanda contra el Estado, por los perjuicios que le causaron durante su detención y prisión. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Diana Laura Riojas llega al Hospital General de Tijuana, cuando el candidato todavía se encontraba en el quirófano. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Un empleado del Hospital General saca la camilla que todavía llevaba sábanas ensangrentadas donde se trasladó el cuerpo del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California
Lomas Taurinas un día después del atentado contra el candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta. Ahí fue donde se construyó la Plaza de la Unidad y la Esperanza. Foto Miguel Cervantes Sahagún / La Jornada Baja California