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Baja California

Madres de desaparecidos en BC claman ayuda de la FGE

Por: Uriel Saucedo

Tijuana, 23 de julio.- Para las madres de hijos desaparecidos, el dolor que conlleva la pérdida de un hijo se agudiza al no tener una respuesta por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) en Baja California, ya que los agentes no les dan información adecuada ni a tiempo, por lo que se ven obligadas a ir buscar por sus propios medios. 

En entrevista para La Jornada Baja California, tres madres de familia compartieron las peripecias que han pasado desde el primer momento que emprendieron la búsqueda de sus hijos. 

Lorena Ornelas es la madre de Erick Ortiz Carrillo de 27 años, desaparecido el 13 de junio de 2021 en la colonia 10 de Mayo. Trabajaba con su papá en el negocio de refrigeración, está casado y tiene un hijo de apenas un año. 

Su madre explicó que el último día que lo vieron fue la mañana del 13 de junio. Estuvo trabajando con su papá y por la tarde se vio con un amigo para visitar a una tercera persona, en donde cenó y fue el último lugar en donde se vio a ambos jóvenes. 

Tras las 72 horas después de su desaparición, sus padres acudieron a Capea a hacer la denuncia correspondiente, pero a la fecha no hay ninguna investigación iniciada. 

Esto lo saben porque hace una semana les entregaron la copia de la carpeta de investigación y sólo hay evidencia de la declaración de la madre, sin ninguna actividad hecha por parte del agente a cargo. 

Lorena Ornelas, detalló que a los 9 días después de la denuncia interpuesta, acudieron a la Fiscalía para solicitar ver la carpeta, y les informaron que el agente encargado del caso se había ido de vacaciones y que no había nadie en el frente de la investigación de su hijo. El primer agente nunca los contactó. 

Con respecto a la prueba de ADN, estará lista para el 4 de agosto, únicamente será tomada para la madre y no para el padre. 

«Solamente los que tenemos a una persona desaparecida, sabes la angustia y el dolor que es, pedimos que la Fiscalía haga más movimientos, porque pasan los días y no se encuentra a nadie», compartió Lorena Ornelas en entrevista con La Jornada Baja California. 

Asimismo, recordó que la última vez que acudieron a las oficinas de la Fiscalía General del Estado (FGE), el fiscal Guillermo Ruíz les prometió recibirlos, pero media hora después de estar esperando, les dijeron que ya se había ido. 

Otra de las madres afectadas es Laura Paulina García Guillén, quien busca a su hija Karla Yesennia Rivera García, desaparecida desde el 21 de abril de 2021. La última vez que se le vio fue al salir de la casa de su suegra en el Ejido Morelos de Playas de Rosarito.

Comentó que dos días después, la suegra se puso en contacto con ella para preguntar por Karla, y fue ahí cuando la suegra le dijo que ella tampoco sabía nada acerca de su hija desde el 21 de abril del presente año. 

«Fui a Fiscalía, me levantaron el reporte y todo, pero hasta ahora no he tenido ningún proceso avanzado por parte de la Fiscalía», comentó Paulina García. 

Karla tenía 20 años recién cumplidos, estaba en el tercer mes de su embarazo, actualmente debe estar cerca de los 7 meses de gestación. 

«Tengo un agente designado, pero veo que no hacen nada. Nada más me dicen que andan en la búsqueda, que van e interrogan», detalló entre sollozos, la madre afectada. 

Agregó que un mes después de reportar la desaparición, el 20 de mayo, a ella y a su esposo les tomaron la muestra de sangre para la prueba de ADN por parte del personal de la FGE en Playas de Rosarito, pero no han tenido más información por parte del agente que está llevando el tema.

«Yo no voy a culpar a nadie, si quieren hacer llamada anónima al colectivo para decir dónde está, adelante, lo único que quiero es encontrar a mi hija. Ya son tres meses, mi esposo está destrozado, yo agarro fuerzas por mis otros hijos», sostuvo la señora García. 

Un caso más, es el de Alejandra Vega, quien es madre de Elizabeth Puga. Su hija desapareció el 5 de julio de 2020, el último lugar donde se supo de ella fue en su casa en la colonia de Otay Insurgentes.

«Todavía estamos en blanco, llevo información, por una o por otra cosa no se lleva a cabo, yo solicito datos a Capea y nada, llevo datos y debo dar lugares y personas exactas, y a veces eso es imposible para mí, yo llevo los datos para que lo investiguen», mencionó. 

Destacó que empezó muy bien con su agente, pero luego de la manifestación del 5 de julio, cuando se cumplió un año de la desaparición de Elizabeth, fueron frenando cada día la atención que recibía por parte de la Fiscalía. 

Contó que en esa manifestación se pidió que entregaran copia de las carpetas de investigación para identificar el trabajo que han hecho los agentes y el personal de la FGE. 

También se les reclamó que nunca responden en Capea, por lo que cuestionaron el cómo siguen una investigación, si no ponen atención en esos temas, situación que no ha quedado resuelta, ya que, han comprobado que siguen sin atender las líneas telefónicas. 

Además de esto, no se les ha querido dar la calidad de víctimas, cuando la solicitaron, agentes del Ministerio Público, les dieron a entender que solo la pedían para obtener un beneficio económico.

Elizabeth tiene actualmente 26 años, desapareció a los 25. El día que salió de su casa, salió solo con un celular. Sus familiares sospechan que fue con una persona conocida porque en su casa todo quedó intacto, no hay rastros de que se haya hecho uso de la fuerza.

«Nos íbamos a ver al día siguiente del atentado que tuvo en su carro, al que le echaron dos bombas molotov y todo se incendió. Teníamos una reunión para ir al médico y nunca llegó», recordó su madre, quien no deja de buscarla. 

Con respecto a la muestra de ADN, dijo que ya se la tomaron, sin embargo, ha pedido que lo comparen con al menos dos cuerpos, pero no ha obtenido respuesta por parte de las autoridades. 

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