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Baja California

Honrar a las mujeres sin rostro, pide la activista Altagracia Tamayo 

Por: Dianeth Pérez Arreola

Mexicali, 7 de marzo.- El Día Internacional de la Mujer es para conmemorar que estamos aquí y hacernos más visibles; honrar no solo a las mujeres exitosas o en la política, sino a todas esas mujeres sin rostro, expresa la activista Altagracia Tamayo.

Defensora desde 1987 de los enfermos de VIH sida, de las mujeres, del colectivo LGBT y de los migrantes, habla sobre lo que significa ser mujer.

“El trabajo más difícil de ser mujer es llevar todas las cosas que llevamos a cuestas. La primera carga es tener hijos y llevarlos nueve meses, y después hacerlos útiles y productivos. El trabajo de nosotras las mujeres es muy noble: las responsabilidades que tienes desde que naciste, es estar luchando a diario. Honramos a las mujeres guerreras, luchadoras”, dice.

La mujer lleva su carga toda la vida y la del hombre también, porque si se casa o no se casa tiene que ser productiva, tiene que seguir adelante, sea madre soltera, sea profesionista que nunca se casó o las casadas con hijos. Todas jugamos un rol muy importante en esta vida: el estar de pie. Yo admiro a todas las mujeres en todos los ámbitos, indica.

Olvidan que también valen como personas

La luchadora social señala que “nosotras no sabemos de enfermedades; tienes que levantarte, educar, dar amor. Hay mujeres que se estancan porque se les olvidó que también valen como personas. Cuando doy pláticas a los jóvenes, les pregunto ¿cuándo te has sentado a hablar con tu mamá como amiga, como mujer? Ustedes creen que la madre es proveedora y que es su obligación, se les olvida a los hijos que somos mujeres, que también amamos, sentimos; que cargamos la carga de los demás”.

El Día de la Mujer es para honrar a esas mujeres luchadoras; a las migrantes que se trajeron a sus hijos, pero aquí están, de pie, con la esperanza de irse a Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida. Para honrar también a las trabajadoras sexuales, ¿o ellas no son dignas de honrar su nombre este día? Claro. Porque todos los días se levantan para estar en esa esquinita para buscar el pan de cada día. Para unas es más fácil, para otras más difícil. A esas mujeres sin rostro, que nadie voltea a ver; a esas las honro yo, destaca.

¿El Día de la Mujer es de felicitaciones o de lucha?

De lucha. El conmemorar una fecha es el recordatorio de que estamos aquí. Mujeres guerreras, de pie y más visibles. Yo soy mujer de lucha, me he caído, pero he aprendido a levantarme. A mí ese lema de “detrás de un gran hombre hay una gran mujer” es el lema más estúpido que he oído en mi vida. Estamos enfrente de ellos, no saben hacer muchas cosas y lo menos que tienen que hacer los hombres es valorar a las mujeres.

En sus años de activismo ¿ha visto un cambio positivo en la manera de ser de los hombres?

No. El que es cortés y el que se haya criado en buena cuna es el 10 por ciento. A los otros se les ha olvidado ser más sensibles para la mujer. Sigue el patriarcado y el hacer lo que ellos quieren. Hay hombres muy valiosos, se les llama mandilones, pero yo no creo que sean mandilones. Son hombres que sí valoran a las mujeres.

Si hiciéramos una encuesta y preguntáramos cuántos hombres lavan los trastes, yo creo que no pasa del 10 por ciento. El machismo sigue existiendo. Nos cuesta mucho trabajo sobresalir y somos las que más trabajamos.

¿Qué responsabilidad tenemos las mujeres respecto a ese patriarcado y ese machismo como educadoras de los hijos?

Hay que aprender a hablarles firmemente, enseñarlos a ser responsables. Nuestro primer error es no enseñarles que para tener un lugar digno se debe trabajar en equipo. Nadie nacimos siendo madres, lo vamos aprendiendo; mi hijo sabe planchar, sabe barrer. Lo hice independiente porque necesitaba hacerlo independiente como madre soltera.

Ahora le han dado tanta tecnología a los niños que no dejan que les quites el teléfono o el internet. No digo que no se lo den, pero que se lo ganen. Yo veo que se tiran y hacen berrinches porque no saben decir que no.

Todos los niños y adolescentes ahorita les preguntas qué es lo que quieren en el futuro y dicen “ganar mucho dinero”, pero no hablan del esfuerzo, de cómo hacerlo, y no sueltan el teléfono.  

Hay que educar, hay que darles información sexual. Sobre métodos anticonceptivos para hombres solo hay condón o vasectomía, pero a las mujeres nos toca la peor parte: tomar hormonas, someternos a una operación, ponernos un parche.

¿Se puede reeducar a los hombres para que participen en las tareas domésticas?

Yo convocaría a todas las mujeres a una huelga de brazos cruzados y a ver qué pasa en tu casa. Creo que empezarían a cambiar. No lavarles, no plancharles, no llevar su ropa a la tintorería, no barrer. Las mujeres profesionistas llegan después de trabajar a hacer un montón de cosas, a diferencia de los hombres, que llegan a descansar y a esperar la cena.

Nos hace falta primero la comunicación, “oye yo también me canso”. En las consejerías matrimoniales siempre escucho «yo traigo el dinero a la casa», pero nunca oigo de limpiar el patio, de regar, de responsabilidades compartidas.

Altagracia acudirá este Día Internacional de la Mujer a Tijuana, donde recibirá un reconocimiento por su labor social.

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