Baja California

Hablar de Mario Aburto aún es un riesgo a 30 años del magnicidio

Por: La Jornada Baja California

Tijuana, 29 de enero. José Luis Pérez Canchola, la única persona fuera de gobierno que vio a Mario Aburto Martínez en 1994 luego del asesinato del entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, ya no quiere hablar sobre el caso pues cada vez que hace alguna declaración ha sido citado por la Fiscalía General de la República (FGR).

En dos años lo han citado a declarar cuatro veces en audiencias de cuatro o más horas, dijo cuando se le solicitó un comentario sobre la petición pública que hizo este lunes Luis Donaldo Colosio Riojas, el hijo del candidato priista, para que el presidente Andrés Manuel López Obrador indulte a Aburto, quien este año cumplirá tres décadas en prisión por el crimen cometido en Tijuana.

El entonces presidente de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) autorizó la publicación del informe que levantó luego de la visita a Mario Aburto en el penal Altiplano de Almoloya de Juárez el 15 de abril de 1994, casi tres semanas después del magnicidio de la colonia Lomas Taurinas, en el cual el asesino confeso confirma que él disparó y actuó por su cuenta y califica como «una tontería» lo que hizo, además de que rechaza ser parte de algún grupo.
Pérez Canchola, el primer ombudsman de Baja California, explica en su reporte que lo elaboró 

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«a fin de determinar con la mayor objetividad posible la identidad de este último en relación con la persona que es señalada como la que realizó el disparo que privó de la vida al licenciado Luis Donaldo Colosio».

Señala que Aburto Martínez dijo haber adquirido el arma con cinco tiros útiles «tres o cuatro días antes de los hechos con la intención de tenerla en su casa por los asaltos que había en su colonia», pero un día después pensó en venderla porque tenía «hermanos pequeños» y el 23 de marzo la llevó a la fábrica donde laboraba para ofrecerla a un compañero, pero este lo se interesó.

Ese mismo día un vigilante de la fábrica le informó de la visita de Colosio a Lomas Taurinas, donde encabezaría un mitin político y él decidió asistir porque «no tenía nada que hacer», y llegó con el arma que trajo todo el día consigo y con cuatro tiros útiles porque había disparado una vez para probarla.

Según el reporte de Pérez Canchola, Mario Aburto disparó contra el candidato presidencial porque «le hizo sentir mucho coraje» que Colosio no recibiera unas hojas de papel que una mujer pretendía entregarle y «le empujó la mano con los papeles haciéndola a un lado».

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Pensó que «si ahora hace esto, qué no hará cuando sea presidente» y pensó en «darle un susto al licenciado Colosio y ya estando cerca sacó la pistola con la intención de dispararle a los pies o dispararle a un brazo o el hombro. Que decidió hacer esto último y al levantar el arma sintió de pronto un fuerte golpe en la pantorrilla derecha, considerando que alguien le dio un puntapié con todas sus fuerzas, quizá porque vio cuando hizo su movimiento con el arma. Que esto hizo que se desviara de su objetivo y que accionara el arma sin darse cuenta dónde pegó el tiro».

Según el reporte de 1994 de José Luis Pérez Canchola, Aburto Martínez negó conocer a Vicente Mayoral y Tranquilino Sánchez y ser parte de algún grupo para asesinar al candidato, se dijo «inconforme de tantas mentiras» que se dijeron de él, y demandó que se le juzgara «conforme a derecho».

Vicente Mayoral falleció en enero de 2012, igual que Othón Cortez Vázquez, acusado de ser el segundo tirador pero exonerado dos años después, quien murió en espera de que el Estado respondiera por los daños físicos y morales que sufrió durante su encarcelamiento.

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