Baja California

El reconocimiento político, el mayor reto de la comunidad LGBT+ en Tijuana

Por: Jonathan Pérez Juárez

Tijuana, 15 de octubre. El reconocimiento político ha sido el mayor desafío que ha enfrentado la comunidad LGBT+ en Tijuana, tanto al interior como frente a las instituciones, afirmó el activista y cronista, Óscar Soto Marbán, durante la conferencia “Historia de la comunidad queer en Tijuana”.

“El reconocimiento político”, respondió Soto Marbán al ser cuestionado sobre el reto más grande de la comunidad. Explicó que este reconocimiento ha sido necesario en dos frentes: dentro de la propia comunidad, donde las mujeres lesbianas y otras identidades fueron ignoradas por mucho tiempo, y frente al ámbito político, donde hubo un prolongado abandono institucional.

La conferencia, organizada por Espacio Seguro en la Facultad de Medicina y Psicología de la UABC, fue impartida por Soto Marbán, quien nació en Guerrero en 1966, vive en Tijuana desde 1970 y conserva el Archivo Histórico LGBT de la ciudad.

El cronista realizó un recuento histórico de las luchas por la diversidad sexual en Tijuana. En 1970, mientras el periódico El Alarma! publicaba la detención de dos marinos de California que querían casarse, en Nueva York se realizaban las primeras acciones del movimiento de Liberación Homosexual.

Un parteaguas ocurrió en 1978 con la llegada de Emilio Velásquez Ruiz, hijo de un presidente municipal que huyó a Tijuana y fundó el Frente Internacional por las Garantías Humanas (FIGHT) y la Organización SIDA Tijuana (OST). En los años 80 abrió el Café Emilio’s, primer establecimiento dirigido a la comunidad en la ciudad.

Para 1985, la población lesbiana era activa y se realizaron bodas entre mujeres, además de establecerse el centro de información lésbico-gay. Las mujeres trans también se hicieron presentes con shows en el Noa-Noa, explica el cronista.

La década de los 80 trajo la epidemia de VIH-SIDA y Tijuana fue una de las primeras ciudades mexicanas en reportar casos.

En los 90 surgió la publicación Frontera Gay, de la mano del activista Max Mejía, quien llegó exiliado tras participar en la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas.

“Un suceso que marca la historia” ocurrió en noviembre de 1991, durante el gobierno panista de Ernesto Ruffo Appel: una redada contra la comunidad que, tras presión mediática e incluso del gobierno de San Diego por la detención de ciudadanos estadounidenses, obligó al gobierno estatal a retroceder.

A partir de 2010 se dio una nueva era con organizaciones como la Comunidad Cultural de Tijuana (Cocut), Centro SER, La Baja Trans y Tijuana Lavanda. Actualmente el congreso estatal integró al primer diputado local abiertamente gay, Jaime Cantón Rocha, quien recientemente se convirtió en presidente del congreso, y se aprobó una ley que garantiza la identidad de personas trans.

“Estas imágenes no se veían hace 20 años”, señaló Soto Marbán al mostrar fotos de la marcha del orgullo en la Zona Centro.

Sin embargo, el odio persiste. Recordó que en junio de 2024, miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) rompieron una bandera LGBT en las oficinas del organismo en la Ciudad de México.

El cronista adelantó que en febrero de 2026 fue invitado para reunir archivos LGBT de Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana.

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