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Taibo II rescata en su nueva obra la sensación que le deja la impunidad

Por: Reyes Martínez Torrijos / La Jornada

La periodista Olga Lavanderos regresa en la novela negra con Te lo juro por la Virgen de Guadalupe y el osito B (Planeta). El escritor Paco Ignacio Taibo II explicó que su narración explora una idea que le nació sobre lo que ocurría hace una década: “no había manera de que se hiciera justicia”, porque alrededor de cualquier hecho criminal se creaban cortinas de humo.

Sobre su texto, que será presentado el 3 de septiembre, el narrador dijo a La Jornada que “quería rescatar la sensación que me había quedado al paso de los años” sobre esa imposibilidad, lo mismo en los casos de Florence Cassez, de Colosio o cualquier otro.

“Quise situar la novela de Olguita en un momento en que yo vivía con esta sensación, para cerrar la historia como se cierra. Eran los años recientes de la combinación de Enrique Peña Nieto en la Presidencia y Miguel Ángel Mancera, en el Gobierno del Distrito Federal.”

A la protagonista, continuó Taibo II, “la dispara la curiosidad, no el empleo, porque se la pasa sin trabajo y buscando uno, que no consigue. El origen de la novela es que la despiden de su empleo y le quedan tareas pendientes de la última asignación que le dieron, y nomás por curiosidad va a hacerle una entrevista a la Miss Colima.

“Ésta le empieza a contar cosas aterradoras. Olga se dice: ‘esta entrevista ni la voy a publicar’, y luego matan a la mujer y arranca la novela. Ella se queda con las notas, que ya no tiene dónde publicar.”

La novela, a decir del narrador, “logró plantear qué difícil es saber cuál es la verdad en medio de las cortinas de humo, desde la historia original. A la reina de belleza ¿la matan o es accidente? ¿Estaba fumando en la cama? ¿Los bomberos ocultan o revelan el asesinato? ¿Cuál de los hermanos la mató?

“Olga ya tiene elementos. Cuando está haciendo su entrevista con la mujer se pasa los primeros 20 minutos oyendo cosas extrañísimas, viendo a la otra sonarse con papeles desechables y estropearse el maquillaje, y ojeando la puerta, no vaya a ser que llegue alguno de los cuates de los que está hablando.”

Las revelaciones de la entrevistada llevan a Lavanderos “a la pista de los tres malignos hermanos, a la de los coreanos, la red de contrabando, los segundos pisos en Tepito que están siendo rentados como bodegas y a una estructura corrupta del gobierno de la Ciudad de México, donde, impunemente, se mueven judiciales en departamento de contrabando. Ahí va Olga por la ciudad en su minimoto”.

El tres veces ganador del Premio Internacional Dashiell Hammett a la mejor novela policiaca explicó: “me gusta Olga, cómo se mueve por la ciudad y las reflexiones que hace sobre ella. Le he dado lecturas, gustos gastronómicos, visiones del DF que son mías; préstamos que haces a tus personajes. Creo que me salió un personaje muy redondo”.

El autor refirió que tenía anécdotas sueltas que le divertían mucho y quería rescatar: “la historia de los narcos y los coreanos; la manera como Olga recorre la ciudad y cómo se ampara en todos los cuates de su generación que le puedan echar una mano, con cautela porque la mayoría de ellos ya se corrompieron”.

El también historiador recordó que tras un libro que escribió en muchos años, Los alegres muchachos de la lucha de clases y otros textos de historia, decidió escribir una novela donde se fuera a divertir y a pasarla bien.

Añadió: “voy alterando el rigor de la historia y de la investigación, con la libertad de un tipo de literatura policiaca que entiendo como muy suelta. Además, era un reto divertido poner al día a Olga Lavanderos, un personaje que con el que tengo relaciones amorosas muy entrañables y me gusta mucho”.

Reseñó que su protagonista “es poco representativa: muchacha de 25 años que no es el retrato de las mujeres de esa edad. ¡Ni madres, es Olga Lavanderos! y algo que me sale así y trato de ser fiel al personaje que creé e inventé en dos novelas y en esta, la tercera”.

“No quiero que Olga envejezca”

Taibo II se sintió atraído por la relación triangular de Olga con su abuelo y con su sobrino, Toñín, quien “habla como futbolista brasileño y que por azares del destino a ella le ha caído la responsabilidad de educarlo porque la madre lo deja botado”, y con su abuelo.

El abuelo, el “capitán retirado Inocencio Lavanderos, un prángana absoluto, imposible y mentiroso que cuando ella saca las cuentas no puede haber estado en donde dice que estuvo. Proclama, y vete a hacerle caso, que él no se robó un barco de petróleo el día de la expropiación (el 18 de marzo de 1938), que ya no era de las compañías ni de la nación y entonces se lo chingó.

“Dice que puso un burdel en Santo Domingo y una estatua de Felipe Ángeles, que estuvo en la guerra de España y que combatió a los cristeros, pero las cuentas no le salen a Olguita. Lo que sí es que carga una 45 tamaño caguama y de repente saca centenarios, nomás pa’ sobrevivir.”

El novelista adelantó que volverá a escribir sobre Olga Lavanderos: “tendría que ponerla en el marco de la realidad. Tampoco quiero que crezca mucho y envejezca. Ya me pasó con Héctor Belascoarán (protagonista de otra serie suya). Dejé de escribir novelas de él porque no me lo imagino a los 65. No me sale, no lo veo. A Olguita la voy a dejar en esta edad intemporal que recorre los tiempos chilangos”.

Taibo II presentará su novela Te lo juro por la Virgen de Guadalupe y el osito B en charla con el escritor Juan Villoro, el 3 de septiembre. La conversación tendrá lugar en la librería Rosario Castellanos (Tamaulipas 202, colonia Hipódromo de la Condesa), a las 21 horas.

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