Alertas de Violencia de Género previenen feminicidios, pero deben ser revisadas a fondo: especialista
Aunque las alertas de violencia de género (AVG) han permitido algunos avances en materia de prevención de los feminicidios, dicha herramienta debe ser revisada a fondo para mejorar su funcionamiento, ya que en años recientes “ha tenido un retroceso histórico que nadie había imaginado”, advirtieron especialistas en el tema.
En un foro organizado ayer por la Cámara de Diputados, la abogada y constitucionalista Leticia Bonifaz Alfonzo señaló que una de las carencias de las AVG desde su surgimiento ha sido la tardanza en su aplicación –a veces más de un año desde que son declaradas–, así como la “uniformidad” de las medidas que implica, sin considerar la realidad específica de cada municipio o estado.
Luego de considerar que las fallas de las alertas no son tanto de diseño, sino de implementación, la investigadora universitaria recalcó la necesidad de que estas herramientas logren definir con mayor detalle quiénes son las víctimas de la violencia feminicida, para diseñar acciones específicas para cada grupo poblacional y cada comunidad, sin utilizar “recetas” únicas.
De igual manera, Bonifaz resaltó que las AVG no pueden sustituir las carencias u omisiones de las fiscalías o los ministerios públicos en la investigación de la violencia contra mujeres y niñas, y subrayó que además de recursos económicos suficientes, es necesario que haya “decisión política” de las autoridades encargadas de aplicar las alertas, así como diálogo constante con las organizaciones civiles que acompañan casos.
Por su parte, la investigadora Rita Canto, especialista en temas de género y derechos humanos, alertó que después de su primera declaración en 2015, en 11 municipios mexiquenses, las AVG habían tenido un impulso importante, pero a partir de 2024 ha ocurrido “un retroceso histórico que ninguna persona pudo haber imaginado”.
La experta señaló que dichas alertas se han enfrentado a la complejidad de un escenario de mayor violencia, generada tanto por el crimen organizado como por la política de militarización de la seguridad pública, y consideró que uno de los puntos que se debe mejorar es el diagnóstico de las condiciones de peligro que enfrentan mujeres y niñas.
“Se debe especializar aún más el tamizaje de riesgo en los territorios de las AVG, avanzar en metodologías que permitan conocer las causas y consecuencias de esta violencia. Necesitamos responder a preguntas acerca de quién, cómo, dónde, cuándo y por qué ocurren los feminicidios. Si no, no podemos consolidar mecanismos de asistencia efectiva” a las víctimas, dijo.




