Firmas transnacionales en México aceleran la puesta en práctica de la IA: estudio
16 de julio.- Las firmas transnacionales que operan en territorio mexicano llevan la delantera en la adopción de inteligencia artificial en el país, mientras que las empresas nacionales aún se encuentran en una fase incipiente, revela un estudio realizado por el IPADE.
Al presentar el documento realizado en conjunto con Empresas Globales y Accenture, Rafael Ramírez de Alba, profesor y director de Entorno Económico de IPADE, señaló que México entró en la carrera por esta tecnología, pero sigue en una fase inicial, pues abundan herramientas y pilotos, pero pocas organizaciones han integrado esta tecnología a escala y con buen gobierno.
El estudio muestra que la brecha tecnológica no solo refleja la falta de infraestructura, sino también desafíos en liderazgo, gobierno corporativo y disciplina de ejecución.
Ramírez de Alba señaló que el impacto económico de la inteligencia artificial es considerable, pues se proyecta que el producto interno bruto (PIB) crecería entre 1.5 y 3 por ciento, dato que es considerable tomando en cuenta el crecimiento de 2 por ciento promedio en los últimos 30 años.
No obstante, subrayó que sólo el 13 por ciento de las empresas mexicanas ha logrado escalar proyectos de inteligencia artificial con resultados tangibles, frente al 34 por ciento en el ámbito global. Precisó que las firmas transnacionales en México impulsan la adopción de tecnología desde sus casas matrices, a menudo desarrollando tecnología propia, mientras que las firmas nacionales avanzan con menor velocidad y profundidad.
Armando Díaz, director general de la industria de Productos de Consumo, Retail y Travel para Latinoamérica en Accenture, advirtió que México realiza principalmente pilotos o pruebas aisladas, sin integrarlos en la estrategia ni ejecutarlos desde el corazón de la organización.
A esta problemática, señaló, se suma una marcada desigualdad en la preparación del sistema, favoreciendo a las empresas globales con operaciones en México, en comparación con las empresas mexicanas que desarrollan y diseñan la estrategia, pero aún no pasan a la ejecución.
El estudio presentado por ambos expertos revela que la adopción de la inteligencia artificial en el país ocurre a dos velocidades. Las multinacionales marcan el ritmo con transformaciones estructurales que incluyen datos, plataformas escalables y marcos de gobernanza. En cambio, la mayoría de las empresas mexicanas enfrenta limitaciones en su arquitectura de datos y en la creación de un marco ético y operativo robusto. Ramírez de Alba advirtió que permitir la experimentación y democratizar el uso de estas herramientas puede llevar a la anarquía si no hay un marco de referencia claro.
El análisis advierte que los riesgos no se reducen únicamente a la ciberseguridad o a la pérdida de información, sino que también impactan la confianza interna y la capacidad de escalar los proyectos. A nivel de gobernanza, solo el 36 por ciento de las empresas cuenta con un marco ético definido, mientras que el resto lo desarrolla de forma parcial o carece de él. Esta disparidad se refleja en la percepción de los líderes: los directores generales buscan resultados prácticos y rápidos, mientras que los consejeros enfatizan la disciplina estratégica y la generación de valor sostenible.
El estudio advierte que el futuro de la inteligencia artificial en México dependerá de la capacidad de transformar las pruebas en proyectos escalables, profesionalizar el manejo de datos y rediseñar el papel del trabajo humano. La verdadera competencia no radica únicamente en contar con tecnología, sino en integrar con una visión estratégica que permita cerrar la brecha frente a las multinacionales y convertir la inteligencia artificial en un motor real de productividad y ventaja competitiva para el país.




