Tiempo de exposición
Las investigaciones científicas no son triviales y pocas veces son rutinarias. Requieren planeación, adquisición de equipo, ejecución, análisis, redacción y entrenamiento de pares. Tienen bases teóricas sólidas y plantean una hipótesis que se someterá a prueba. Que el trabajo, la investigación o el experimento no salga como se esperaba casi nunca es un fracaso; aprendemos de nuestros errores y seguimos adelante.
Los trabajos científicos no están diseñados para consumo general, rara vez son entendidos por personas en otras ciencias o por el público general. La falta de entendimiento no es falta de claridad. Para entendernos dentro del gremio, utilizamos palabras cotidianas con una definición más estricta y, cuando lo necesitamos, creamos palabras nuevas, generalmente con etimologías griegas o latinas. Hay que adentrarse en una ciencia para entenderla.
Las ciencias nos han dado mejor vida: vacunas —el descubrimiento más importante en medicina, despreciado por autoridades (inexpertas) que no comprenden mecanismos y consecuencias—, televisores, radios, teléfonos celulares, cultivos mejorados, quimio y radioterapias, motores de combustión interna y eléctricos, plásticos —con un gran impacto en el ambiente—, etc.
El trabajo científico no se ve, pero se vive. Las ciencias han funcionado y seguirán funcionando porque en su método existe un paso tan importante como la predicción basada en hipótesis probables: la revisión por pares. Ningún trabajo científico es publicado si no es revisado, criticado y mejorado por esas revisiones y críticas. Muchos trabajos científicos son rechazados porque no cumplen con las normas de calidad que las ciencias se imponen, se debe retomar la investigación mejorada para publicarla.
Quienes hacemos ciencia nos debemos a quien paga nuestros salarios, nuestro equipo, gastos de campo, estudiantes e infraestructura; a toda persona que paga impuestos en nuestro país. La mayoría de la ciencia en México es patrocinada por los impuestos que recauda el gobierno federal, la contribución de la industria privada —que así se priva de grandes oportunidades— y los gobiernos estatales y municipales es mínima.
Aparentemente, las ciencias han tomado un papel más importante en el gobierno mexicano, la creación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) apunta a que las ciencias son importantes en el desarrollo nacional. Hasta ahora, esta importancia se ha traducido en pocos cambios en la política y exceso de administración centralizada. A pesar de que existe una secretaría dedicada a la ciencia, el presupuesto destinado a la ciencia en 2026 es el 0.17% del Producto Interno Bruto; así no saldremos de ser un país satélite de la ciencia, consumiendo e imitando la ciencia que se hace en aquellos países que invierten substancialmente en ella. Una buena razón para invertir, que no gastar, en las ciencias, es nuestra biodiversidad, que apenas conocemos y no sabemos que descubrimientos médicos guarda.
Ni todo el trabajo de la Secihti, los museos de ciencia, los jardines botánicos, los acuarios y zoológicos, las asociaciones civiles, de quienes producen libros, programas de radio y televisión y documentales es suficiente para dar a conocer la amplitud, la profundidad y las consecuencias del trabajo científico. ¿Qué nos toca hacer a las personas dedicadas a la ciencia para que el público entienda mejor nuestro trabajo?
Hablar, escribir, comunicar nuestro trabajo. Lo que hacemos nos apasiona y nadie podrá expresarse mejor que nosotros. Comunicar la ciencia al público general no es algo que se deba hacer todos los días, la comunicación de nuestro trabajo es difícil. Explicar lo que hacemos sin omitir detalles realmente importantes es difícil. Aún más difícil puede ser destacar nuestro trabajo por arriba de nosotros; el trabajo es nuestro pero siempre es más importante que nosotros cuando hablamos de el.
¿Cómo hablar de nuestro trabajo? Como quieras. Participando en ferias de ciencia, dando pláticas a cualquier grupo escolar —advertencia: entre más jóvenes, más difíciles, pero mayor satisfacción. Escribiendo en publicaciones locales, incluso las de tu centro de trabajo. Aceptando invitaciones a programas de radio y televisión. Dando entrevistas a las personas de los medios de comunicación. En este caso debes pensar que es lo que quieres que reporten. Piensa en una o dos oraciones que llamen la atención y trabaja en explicarlas.
Usemos nuestro tiempo de exposición para promover las ciencias.




