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Es el éxito o fracaso, no hay término medio: Aguirre; El Tri y Ecuador, por el pase a octavos de final

Por: Alberto Aceves / La Jornada

Un partido puede transformar una sala de prensa en el ensayo general de un plan que todavía no está terminado. México ha participado en 18 de las 23 ediciones de la Copa del Mundo, pero, por primera vez en su historia –junto con las potencias Francia y Argentina–, ganó todos sus partidos de fase de grupos y mantuvo el arco en cero. Su siguiente obstáculo en los dieciseisavos de final es Ecuador, rival que llega como uno de los mejores terceros, con un histórico triunfo sobre Alemania, y al que no enfrenta en el máximo torneo desde Corea-Japón 2002, cuando Jared Borgetti y Gerardo Torrado definieron el destino (2-1) a su favor.

Además de la localía en el estadio Azteca, el equipo nacional tiene otro aliado invisible: los 2 mil 240 metros de altitud de la Ciudad de México, una atmósfera que los ecuatorianos no enfrentan desde hace más de 460 días; el equivalente a un año y tres meses. “En los Mundiales de 2002 y 2010, me equivoqué y seguramente lo seguiré haciendo”, afirma el seleccionador nacional Javier Aguirre en conferencia de prensa. “Lo más importante es no equivocarse en lo mismo. Cada eliminación siempre ha tenido un culpable, que es el entrenador. Pero hoy la gran diferencia es la localía. Como nunca, la afición es nuestro jugador número 12. Tenemos a un país detrás de nosotros”.

Aguirre sabe que una eliminatoria puede resolverse en los detalles. Aunque la Tricolor está acostumbrada a jugar en casa a mayor altitud –los 2 mil 850 metros de Quito–, el plantel estableció su base mundialista en Ohio y el calendario no los había expuesto a una elevación similar a la de la capital. El cuerpo técnico que encabeza el argentino Sebastián Becaccece intentó adelantar el traslado desde Estados Unidos para ganar tiempo, aunque su solicitud fue rechazada y arribó apenas 24 horas antes del encuentro de esta noche en el que se juegan los octavos de final.

“Es el éxito o fracaso, no hay término medio”, admite el Vasco. “Aprendemos desde jóvenes que la gente pone etiquetas si no está de acuerdo con algo. Que si eres fracasado, que si estás en deuda… Estamos preparados para todo. En las cuatro paredes del Centro de Alto Rendimiento, somos una familia con la misma ilusión. Yo intento no equivocarme, darle algo a mis jugadores para que sigan creyendo. Si eso le da alegría al país, qué mejor. Tengo ya muchas batallas, ganadas y perdidas. Pero no soy quién para limitar a nadie. Dejo que los jugadores sueñen, porque no tienen miedo a nada”.

Aún no ganamos nada

“Ahora viene lo más importante”, señala el lateral del Toluca, Jesús Gallardo, ante la posibilidad de enfrentar al ganador del Inglaterra-Congo. “Es casi otro torneo. No sé si somos favoritos, pero estamos tranquilos de jugar en nuestra casa. Todavía no hemos ganado nada. Cualquier rival que hubiera tocado habría sido igual de difícil”.

Si existen encuentros que empiezan a jugarse mucho antes del silbatazo inicial, el de Ecuador es uno de ellos. Las cifras en el Azteca –ahora estadio Ciudad de México– tienen el peso de un mito: México sólo ha perdido dos de 88 partidos en dicho recinto y ninguno ha sido en un Mundial. En las dos ediciones en que fue anfitrión (1970 y 1986), el combinado nacional tampoco fue eliminado en su templo.

El historial con los ecuatorianos tiene 28 capítulos; es la selección de Conmebol a la que el Tricolor ha enfrentado más veces. La ventaja la llevan los dirigidos por Aguirre con 15 victorias mientras que los sudamericanos sólo pudieron ganar en cuatro ocasiones. En el marco estricto de una cita mundialista, los dos países volverán a enfrentarse después de 24 años de distancia. Sin embargo, el pasado reciente es incómodo para los mexicanos: Ecuador no ha perdido en sus cuatro últimos enfrentamientos. Acumula tres empates y un triunfo (3-2 en un amistoso en Estados Unidos).

“Ya no hay segundas oportunidades. Todo lo que hicimos en la primera ronda ya quedó atrás. Aprendimos lo que teníamos que aprender”, sostiene el delantero del Guadalajara, Armando González, al finalizar el entrenamiento en el CAR. Antes de que llegue la hora del partido, Aguirre termina su comparecencia con un mensaje de solidaridad hacia el pueblo de Venezuela y las víctimas de los terremotos recientes.

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